Arrietty y el mundo de los diminutos

| 16/09/2011

Miyazaki adapta la conocida historia de los Borrowers en una película encantadora y de fácil acceso para los niños. **** ½

KARI-GURASHI NO ARIETTY, 2010 País: Japón Dirección: Hiromasa Yonebayashi Guión: Hayao Miyazaki, Keiko Niwa, basado en la novela de Mary Norton Fotografía: Atsushi Okui Montaje: Rie Matsuhara Música: Cécile Corbel Dirección artística: Yôji Takeshige, Noboru Yoshida 94 m. Todos los públicos Distribuidora: Aurum Estreno: 16.9.2011

Son esas pequeñas cosas

Con guión y producción del maestro Mi­ya­zaki, llega a España con el proverbial año de retraso esta adaptación de la saga de cuen­tos de la inglesa Mary Norton, The Bo­rro­wers, que ya fue llevada al cine y a la TV con poca fortuna. Las cinco novelas se publi­caron entre 1952 y 1982.

Con una animación fascinante, el estudio Ghi­bli afronta una historia conocida con una espectacular puesta en escena y un tra­tamiento muy del estilo de Miyazaki, con viaje de heroína que llega a un mundo des­conocido para encontrase a sí misma y des­cubrir el sentido de su vida, sintiendo en su interior la llegada del primer amor.

En Japón fue la tercera película más vista en 2010, con 110 millones en taquilla, só­lo superada por Alicia en el país de las ma­ravillas y Toy story 3. El director tiene 38 años y ha trabajado como animador para Ghi­bli desde 1997. Es el animador más joven del estudio que ha dirigido un largome­tra­je. El guión lo firman Hayao Miyazaki y Kei­ko Niwa (es una mujer), coautores del li­breto de la desafortunada Cuentos de Te­rra­mar que dirigió Goro Miyazaki.

Entrando en detalles, me parece que hay que situar Arrietty en su contexto, porque com­pararla apresuradamente y sin más mati­ces con otras películas de Miyazaki sería una frivolidad que llevaría a conclusiones equi­vocadas.

El patrón de Ghibli ha querido contar una his­toria de fácil acceso, muy abierta, para que lleguen a ella espectadores de todo ti­po, entre los cuales hay una atención especial a los niños (siendo una película perfecta­mente disfrutable para adultos). Pero no por ello Miyazaki se distancia de una histo­ria que le seduce, que le llama, que le ha­ce sentirse joven y ligero. Lo que trato de ex­plicar es que Miyazaki es capaz de hacer El viaje de Chihiro pero también Nicky, apren­diz de bruja, películas ambas de enorme valía, en las que se aprecia un idéntico amor por los personajes y por la historia que se está contando.

Conozco bien la obra de Miyazaki como di­rector, guionista y productor, y he aprendi­do a valorar películas aparentemente tan dis­tintas como Susurros del corazón, Mi veci­no Totoro, Porco Rosso o El castillo ambulan­te. Me gusta el Miyazaki grandioso de La princesa Mononoke y El castillo ambulan­te, pero casi me gusta más el doméstico y cer­cano de Mi vecino Totoro. Y puestos a sor­prenderse, nada me sorprende más que la maravillosa jovialidad de Porco Rosso y Po­nyo en el acantilado, que tienen un senti­do poético verdaderamente maravilloso, uni­do a una dimensión lúdica de un vigor arro­llador.

No hay que olvidar que la próxima pelícu­la de Miyazaki, a estrenar en 2012, será Por­co Rosso 2, quizás la mezcla más lograda de épica y lírica que ha hecho el cineasta ja­ponés, que acaba de cumplir 70 años.

Arrietty es un personaje protagonista feme­nino que responde plenamente a los arque­tipos de Miyazaki, su relación con el en­fermo y frágil Shô, también. En pocas pelí­culas de Miyazaki el viaje iniciático tiene más encanto que en ésta: una chica de 14 años que entra por primera vez en la casa en cuyo sótano vive. Creo que la película más cercana a Arrietty es la sublime Su­su­rros del corazón, adaptación que en 1995 rea­lizó Miyazaki de un cómic de Aori Hiiragi, dirigida fabulosamente por el malo­grado Yoshifumi Kondô.

El sentido del color, el diseño de persona­jes y la planificación en las secuencias de los viajes de exploración de los diminutos es impresionante. La música, de la debutan­te Cécile Corbel, está muy por debajo del nivel marcado por el que es uno de los me­jores compositores de cine, el gran Joe Hi­saishi, autor de las partituras de nueve obras de Miyazaki, desde 1984 (Nausicaá) has­ta 2008 (Ponyo).

Termino con un apunte para los seguidores de Ghibli: el 16 de julio se estrenó en Ja­pón Kokuriko-zaka kara (Desde la colina Ko­kuriko), la segunda cinta dirigida por Go­ro Miyazaki, con guión de su padre y de Ni­wa que adaptan el cómic de Sayama y Ta­kahashi, una historia de adolescentes de Yo­kohama que en 1963 se preparan para la in­minente Olimpiada de Tokio, enfrentándo­se al dilema de equilibrar tradición y moder­nidad. Veremos si Goro ha mejorado.

Alberto Fijo


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Category: Críticas

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