80 edición de los Oscar: El año de los Coen
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Los 25 premios otorgados por la Academia de Cine de
Hollywood La
triunfadora indiscutible es No es país para viejos, escrita y dirigida
por los hermanos Joel y Ethan Coen, que ya habían ganado un Oscar al mejor
guión original en el año 1996 por Fargo. La ganadora del Oscar 2007 a la mejor película es
una adaptación de un libro de Cormac McCarthy, ganador del Pulitzer en 2007 por
La carretera y del Nacional Book Award en 1992 por Todos los caballos
hermosos. Muy
bien rodada y con un trabajo actoral de buen nivel, la película es una digna
cinta de género a la que se puede achacar su evidente esquematismo tanto en la
trama como en los personajes, que verdaderamente tienen muy escaso recorrido.
Quizás por eso, bastantes opinen (yo entre ellos) que Fargo era mucho
más completa y brillante; y que es un poco exagerado el doble premio a película
y director para una cinta que deja muy poco poso y que en su tramo final es
tediosa. El
Oscar a mejor guión original que ha obtenido la debutante Diablo Cody por Juno
recompensa a una de las dos películas más rompedoras y originales de esta
edición de los Oscar, un acercamiento fresco y dinámico a asuntos de gran
trascendencia social. La otra, La escafandra y la mariposa, se ha ido de
vacío, quizás para dejar claro que a los profesionales de Hollywood no les ha
gustado que el norteamericano Schnabel ruede en Francia y con reparto francés
que habla en francés. O igual no les gusta de los cuidados paliativos... vaya
usted a saber. De las películas aspirantes a los Oscar, me parece que son,
junto con la irlandesa Once, las tres obras más ricas desde el punto de
vista antropológico. La
parisina de 32 años Marion Cotillard se ha impuesto como mejor actriz por su
extraordinario trabajo en la película francesa La vida en rosa, el
biopic sobre la desgraciada vida de la cantante Edith Piaf. Hace 10 años
ocurrió algo parecido con Roberto Benigni. Cotillard es la segunda mujer que
gana el Oscar a la actriz principal con una película en lengua no inglesa: la
otra es nada menos que Sophia Loren por Dos mujeres, la cinta italiana
de 1961, dirigida por el maestro De Sica.
Daniel
Day Lewis (Londres, 1957) ganó su segundo Oscar –casi 20 años después de Mi
pie izquierdo- por su carismática interpretación de un duro magnate del
petróleo en Pozos de ambición, un impactante y estilizado drama que
también ganó el Oscar a la fotografía, obra de un gran profesional, el veterano
Robert Elswit. Los
premios a los actores secundarios fueron para el español de 37 años Javier
Bardem, asesino despiadado en No es país para viejos y para la
londinense de 47 Tilda Swinton en su papel de ejecutiva en Michael Clayton.
Swinton -una brillante universitaria graduada en Cambridge- fue y será la Bruja en Las Crónicas de
Narnia. La
inteligente y expresiva partitura compuesta por el italiano Dario Marianelli
para Expiación y la canción "Falling Slowly" de Glen Hansard y
Markéta Irglová, protagonistas de la extraordinaria cinta irlandesa Once
fueron los triunfadores en el apartado musical. Un
blockbuster que ha ingresado 443 millones de dólares, El ultimátum de Bourne,
fue la segunda película más premiada de la gala, con tres Oscars (montaje,
edición de sonido y mezclas de sonido), unos premios técnicos que Pozos de
ambición y La escafandra y la mariposa habrían merecido con más motivo,
porque son especialmente originales en esos apartados. Y
ya que hemos aludido a ingresos de taquilla, parece claro que la película más
rentable de las premiadas en los Oscar es Juno. 160 millones lleva
recaudados la película protagonizada por una memorable Ellen Page, con lo que
se repite el caso de Pequeña Miss Sunshine en la pasada edición de los
Oscar, otra cinta de presupuesto modesto (8 millones) que ganó 100. Se da la
circunstancia de que las restantes candidatas a mejor película y director no llegan
a la consideración de hit, porque no rebasan la frontera de los 100 millones en
la taquilla norteamericana (La escafandra y la mariposa, 5 millones; Pozos
de ambición, 34; Michael Clayton, 48; Expiación, 49; No es
país para viejos; 64). La
mejor película extranjera fue la austriaca Los falsificadores, sobre un
episodio real de la
Segunda Guerra Mundial que tiene lugar en un campo de
concentración alemán. Otro gallo hubiera cantado de admitirse la extraordinaria
película israelí La banda nos visita. Su exclusión fue una cacicada
verdaderamente impresentable. En
el apartado de animación la cosa estaba clarísima y Ratatouille ganó el
Oscar, una recompensa que se añade a la abultada bolsa de 620 millones de
dólares que lleva ganados la grandísima película de Brad Bird, que gana su segundo Oscar. Si tiene salud, ganará
cuatro o cinco más. MEJOR PELÍCULA: No es país para viejos |