"City of Ember": La ciudad de la oscuridad
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Para Kenan, el diseño de la ciudad en sí era tan importante como la elección de los actores para los personajes. Explica que “la ciudad de Ember es un personaje en la película y toda la acción y la resolución del misterio gira en torno a la salvación de la ciudad, de manera que era fundamental que el diseñador de producción, Martin Laing y yo, construyeramos algo lo más realista posible. Empezamos poniéndonos en el lugar de los Constructores, los padres fundadores de la ciudad que construyeron la urbe a toda prisa para proteger a sus ciudadanos de una amenaza desconocida y que tuvieron que preveer lo que los ciudadanos iban a necesitar para permanecer refugiados allí durante por lo menos dos siglos. Cuando fue construida, la ciudad era avanzada tecnológicamente. Se abastecía con la energía producida por el generador que funcionaba con la fuerza del río y la gente se organizaba en un esfuerzo común para mantener el generador. Cuando empieza nuestra historia, la ciudad ha pasado su fecha de caducidad y todas las provisiones que almacenaron los Constructores empiezan a agotarse”. Para el diseño de la ciudad, el director y el diseñador decidieron que los constructores originales habrían adoptado un enfoque utilitario. “El punto de partida fue que se trataría de un espacio diseñado desde el punto de vista puramente funcional, para dar cobijo a la población, pero que la gente, como habría estado viviendo allí durante más de doscientos años, habría utilizado su inventiva para cambiar el diseño inicial, y el espacio habría evolucionado orgánicamente. Los edificios han cambiado, y lo que una vez pudo haber sido una reluciente ciudad industrial es ahora un lugar venido a menos y con aspecto abandonado. Esa es nuestra Ember”. Dice Tom Hanks, “es la historia de esta ciudad, un mundo definido, que tiene vida propia, que fue diseñado para ser un habitat perfectamente funcional y tecnológicamnete avanzado para la humanidad”. Encontrar un espacio lo suficientemente grande para acomodar todo lo que los cineastas tenían en mente significó recorrer todo el mundo en busca de un estudio gigante. Al final, la productora encontró The Paintworks, un hangar que la compañía naviera Harland and Woolf de Belfast, Irlanda del Norte, había usado para pintar los cascos de los grandes transatlánticos que construían en los astilleros adyacentes. Martin Laing había trabajado con el director James Cameron en su colosal éxito de taquilla Titanic, de manera que resultó una feliz coincidencia que acabara en el astillero donde el barco real fue pintado. “Me sentí como en casa inmediatamente, ya que me pasé un año de mi vida recreando el Titanic, aunque en un estudio de México. Pero por las fotográficas y otros objetos, los astilleros de Belfast me resultaban muy familiares”. La altura de The Paintworks, más de 27 metros, permitió a la producción construir una ciudad entera, con edificios de tres pisos, una gran plaza con calles que desembocaban en plazoletas y muchos rincones y callejones. El reto de Laing era construir una ciudad entera, algo que nunca se había hecho fuera del area destinada a filmar exteriores de un estudio “Normalmente, en una película como ésta, se habrían empleado varios decorados, pero nosotros construimos una ciudad obrera y luego la envejecimos 250 años. El plano de la ciudad se basa en unos círculos concéntricos, como la rueda de una bicicleta, siendo el centro de la rueda la plaza Harken y los radios que se proyectan hacia fuera, las calles. Como nos imaginábamos que la ciudad habría sido construida a toda prisa, todos los rasgos decorativos que podrían haber tenido los edificios los eliminamos y acabamos con una ciudad de aspecto modernista y sobrio”. El corazón de la ciudad es el generador, que Laing diseñó para que pareciera literalmente un corazón. “Es un enorme monstruo rojo oxidado, con tuberías por todas parte que asemejan arterias”. Explica. “Aunque la estructura de los edificios es bastante básica, incluimos algunas referencias a los habitantes. Si te fijas en la tienda y el piso de la abuela, las ventanas exteriores y las cornisas parecen la cara de un viejo y en el interior de la tienda de lana, los materiales se deshacen, como la vida de la anciana. El piso de Loris Harrow y la tienda es un caos, como su vida, y el Salón de Reuniones del alcalde es grande y ostentoso, como el alcalde”. Laing añade “Muchos de los edificios han cambiado de uso –el edificio de comunicaciones es ahora el cuartel general de los mensajeros, porque los teléfonos ya no funcionan y cualquier mensaje debe enviarse personalmente.” Hanks estaba igualmente impresionado con la tarea. “El mundo de Ember, la ciudad de Ember, es único en su especie, singular. Tiene una lógica que se manifiesta en cada tubería, en cada cable, en cada marco, en cada señal descolorida, en cada esquirla de pintura de cada pared descascarillada. Los enormes decorados que construyeron este equipo fueron un magnífico ejemplo de una dirección artística que organizó y trabajó desde principo a fin como un todo, al unísono.” Kenan y Laing han añadido gran cantidad de pequeños toques para reflejar la vida en Ember –una zapatería que vende solo un zapato, una tienda de tijeras en la que solo queda un par en el escaparate, la lavandería en la que las máquinas ya no funcionan y donde se lava la ropa a mano y una tienda de ropa en la que no queda nada para vender. El público también podrá ver fugazmente los retratos de varios alcaldes de Ember, cuando Barton Snode acompaña a Lina en su primera visita al alcalde Cole. Entre los ilustres alcaldes del pasado de Ember podremos ver a la guionista Caroline Thompson, la novelista Jeanne DuPrau, el productor ejecutivo John Schofield y el abuelo de Gil Kenan. Goetzman reflexiona “con todas las películas que Tom y yo hemos producido con Playtone, no creo que nada haya tenido este alcance, esta cantidad de arsenal, esta cantidad de decorados. Ha sido una empresa gigantesca. Y, bueno, pensar que Gil Kenan, con lo joven que es, ha sido capaz de aunar todos estos elementos que necesitábamos para la película es un verdadero atestiguamiento de lo que es ser un buen director”. |