Grupo 7

| 04/04/2012

Vigorosa película sobre la lucha antidroga, que se posiciona como una aportación muy interesante al thriller español. ****

GRUPO 7, 2011 País: España Dirección: Alberto Rodríguez Guión: A. Rodríguez, Rafael Cobos Fotografía: Álex Catalán Montaje: José M. G. Moyano Música: Julio de la Rosa Intérpretes: Mario Casas, Antonio de la Torre, Inma Cuesta, José Manuel Poga, Joaquín Núñez, Lucía Guerrero 87 m. +18 años (violencia, sexo incidental, lenguaje crudo) Distribuidora: Warner Estreno: 4.4.2012

Ángeles caídos

Sevilla, 1987-1992. La ciudad se prepara para la Expo y un pequeño grupo de la poli­cía tiene como misión limpiar la ciudad del narcotráfico. Sin embargo, no es fácil res­petar la frontera entre lo legal y lo ilegal a la hora de conseguir objetivos. Y alrededor de esta cuestión se trenza la trama de la historia.

El sevillano Alberto Rodríguez rueda su quin­ta película, con la que se consolida co­mo un interesante director, después de una tra­yectoria irregular. Prometía allá en el año 2000 cuando realizó su opera prima, la refrescante El factor Pilgrim, con un buen guión y poco presupuesto. No desilusionó su segunda producción, la comedia dramáti­ca El traje (2002), película de personajes con reflexiones interesantes sobre la vida. Pe­ro después de una correcta y previsible 7 vírgenes (2005) perdió pie con After (2009), film desesperanzado, sin propuestas sugeren­tes y con problemas de tono. Ahora, sin em­bargo, renace con una producción sólida, de lo mejor del cine español actual en cuan­to al género policíaco.

Ocho semanas escasas de rodaje ha necesi­tado el equipo para recrear la Sevilla de los 80, mostrando los suburbios del mundo de las drogas y las preparaciones para la Ex­po­si­ción Universal. Con tono documental -hay in­sertos de secuencias reales, como la inau­gu­ración de la Expo por el Rey- y una es­truc­tura lineal, el realizador relata una his­to­ria basada en hechos reales que, sin te­ner una especial originalidad, está bien na­rrada, con un ritmo vivaz. Hay violencia, pues el te­ma lo re­quiere, y hay mucha acción, pe­ro to­do plas­mado con equilibrio y con­tención.

El reparto está muy bien. Alberto Ro­drí­guez vuelve a demostrar sus dotes para la di­rección de actores. Sorprende un Mario Ca­sas que cambia de registro y se interna en un papel dramático, muy lejano de las su­perficiales comedias de antaño (Mentiras y gordas o Fuga de cerebros). Antonio de la To­rre le hace una réplica muy solvente, acom­pañado del resto del equipo actoral. Y es que dan vida a una historia donde además de la acción también interesa cada uno de los personajes, sus motivaciones, sus pro­blemas, traumas, etc.

Para la fotografía cuenta con un experimen­tado Álex Catalán (No tengas miedo, Tam­bién la lluvia), compañero de viaje de pro­ducciones anteriores (7 vírgenes, El traje). Y también es compañero de experiencias precedentes el compositor Julio de la Ro­sa, que esta vez ha realizado una interesan­tísima labor, evitando clichés de pelis de acción y centrándose en la percusión y el uso de instrumentos tan originales como el wa­terphone o el santoor. Con la armonía mu­sical en torno a las tres mismas notas, ha generado el ambiente de tensión de la pe­lícula.

Grupo 7 ha sido seleccionada para el Fes­ti­val neoyorkino de Tribeca, que se celebra el próximo mes de abril. Y seguramente se­rá una candidata firme para unos cuantos Go­yas de la próxima edición.

Sofía López


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Category: Críticas

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