Las mejores películas de 1998
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1. Estación central de Brasil. El Brasil que nos muestra Walter Salles en esta película es distinto porque quien lo mira tiene una mirada distinta. Salles huye de la frialdad de ciertas producciones de cine social, dotando a su película de una particular emotividad. A ello contribuye su exquisita puesta en escena y su sensibilidad para llenar de simbolismo diversos objetos como una peonza y una barra de labios. La prodigiosa interpretación de Fernanda Montenegro hace posible que la solidaridad, la ternura, la piedad, la amistad, la tolerancia, echen a volar en una película en deuda con el cine de Gianni Amelio, rodada con esmero y con un guión excelente. 2. El dulce porvenir. El director canadiense de origen armenio pone de relieve su dominio de la escritura cinematográfica en esta adaptación de la novela de Russell Banks. La estructura del guión y el montaje son de una gran eficacia y una fuerte sugerencia. La misma fuerza tiene la fotografía, con su lenguaje de luces y sombras contrastadas, su voz de coloración trágica, anaranjada y oscura, y la réplica brillante, de espacios abiertos, luminosa y blanca, azul: son las imágenes visuales de las palabras, de los hechos que se viven. Y todo ello encarnado por un perfecto elenco de actores. 3. Abril. El Moretti más festivo brilla en esta cinta vitalista y divertida. Lo grande y lo pequeño, lo importante y lo que a simple vista lo es menos, se entremezclan, cobrando todo su sentido aquello de que “la vida es lo que te pasa mientras te preocupas de otras cosas”. 4. Carácter. Oscar para esta lograda cinta holandesa de un director que, asombrosamente, no ha hecho nada desde entonces. El lema “Todos tenemos nuestras aptitudes y es nuestro deber desarrollarlas” resume el trasfondo de una cinta muy valiosa. 5. El abuelo. La cámara se mueve tranquila por el otoño asturiano y por el otoño del anciano Fernán Gómez; y en el cuadrilátero que es la pantalla, los sentimientos explotan y combaten la vida y la muerte, la juventud y la vejez, Calderón y Shakespeare, el honor y la duda. 6. El show de Truman. El australiano Weir y el neozelandés Niccol aciertan de pleno en esta inteligente crítica al poder manipulador de la televisión logrando un difícil equilibrio entre el drama, la comedia y la denuncia social. 7. Gattaca. Inteligente e inquietante película de anticipación que pone los pelos de punta por los asuntos que plantea. El trío Thurman-Hawke-Law está perfecto. Logradísima la conceptual puesta en escena. 8. Hana-Bi. Kitano en estado puro, para bien y para mal. Una poderosa manera de contar una historia con algunos recursos de una audacia verdaderamente asombrosa. El título, ejemplar. 9. La cortina de humo. La mano de David Mamet se nota y mucho en esta adaptación de la novela de Beinhart dirigida por el irregular Levinson. Tiene fuerza y gracia esta farsa sobre la comunicación política. 10. Salvar al soldado Ryan. La acertadísima fotografía de Janusz Kaminski, el montaje inteligente e impactante de Michael Kahn y un sonido estremecedor se ponen al servicio de un Spielberg que, a ratos, roza la perfección. Síguenos en... |