EN SERIE: "Glee", de Ryan Murphy
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Estreno en USA: 19.5.2009 (1ª temporada) y 9.9.2009 (2ª temporada) País: EE.UU. Dirección y Guión: Ryan Murphy, Ian Brennan, Brad Falchuk Fotografía: Christopher Baffa Música: James S. Levine Intérpretes: Mathew Morrison, Lea Michele, Amber Riley, Chris Colfer, Jena Ushkowitz Duración: 38 capítulos de 40 minutos (22 la 1ª temporada y 16 la 2ª) Productora: Ryan Murphy Production y 20th Century Fox para la cadena Fox Ryan Murphy es uno de los grandes creadores de series norteamericanas, aunque en España todavía es poco conocido. Prueba de ello es la escasa atención que tuvo en los medios en su última aparición en nuestro país. Fue para presentar su vapuleada Come, reza, ama, que el último Festival de Cine de San Sebastián tuvo que incluir en la Sección Oficial para contar con la presencia de Julia Roberts. Pero el nombre de Murphy comenzó a sonar antes, en 1999, con la serie Popular y, sobre todo, en 2003 con la serie Nip/Tuck, a golpe de bisturí. En total 100 capítulos y 6 temporadas que le llevaron a lograr el Globo de Oro a la mejor serie dramática venciendo incluso a Los Soprano. En esta serie demostró su ingenio y acidez tratando con una ironía salvaje el inhumano mundo de la cirugía estética. Hace unos meses consolidaba su carrera ganando tres Globos de Oro con la segunda temporada de Glee: una serie musical universitaria que se aleja de los moldes ochenteros e ingenuos de Fama o High School Musical. El principal mérito de Glee son sus acertadas coreografías basadas en adaptaciones de grandes temas de Madonna, Beyonce o Pretenders. Murphy aprovecha muy bien la modernización de las canciones, el montaje, vestuario y sencillo diseño de producción en el que hace un sobresaliente uso de colores vivos. Por otro lado, el guión dosifica bien los abundantes gags que hacen que la serie tenga un envidiable ritmo narrativo muy atractivo. Es menos ácida y morbosa que Nip/Tuck pero sigue siendo un producto más apropiado para adultos que para adolescentes, aunque pretenda atrapar a este último target de espectador. A Murphy le acaba sucediendo lo mismo que al cine de Almodóvar: estéticamente funciona pero es muy difícil que el desarrollo de la serie conecte al espectador con personajes y situaciones demasiado estirados, artificiales. En este sentido resulta muy representativo el capítulo The power of Madonna, en que los personajes no sólo imitan con bastante gracia los bailes de la reina del pop, sino que también asumen el mensaje de sus canciones como si se tratase de un legado filosófico. “Si el dolor está donde quiera que vayas, conozco un lugar al que puedes escapar, se llama pista de baile y está para eso. Deja que tu cuerpo se mueva con la música”. Puede servir para un buen videoclip de los 90. Pero, en mi opinión, una serie que casi llega a los 1.000 minutos necesita más hondura, matiz y personaje. Y esto se nota en una segunda temporada en la que menguan las sorpresas y los momentos brillantes. |