EN SERIE: "The Big Bang Theory", de Chuck Lorre, Bill Prady
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Emisión en EE.UU.: CBS (comenzó el 24.9.2007. La última temporada arrancó el 22.9.2011) País: EE.UU. Dirección: Mark Cendrowski, Peter Chakos, Anthony Joseph Rich, Howard Murray Fotografía: Steven V. Silver Montaje: P. Chakos Música: Benson Taylor Intérpretes: Johnny Galecki, Jim Parsons, Kaley Cuoco, Simon Helberg, Kunal Nayvar Duración: 5 temporadas (97 capítulos) de 21 minutos
Producción: Warner para CBS Distribución DVD en España: Warner, las tres primeras temporadas (32,99 € cada una) "Todo nuestro universo estaba en un estado denso y caliente. Y luego hace casi 14 millones de años la expansión empezó. Espera... La Tierra se empezó a enfriar. Los seres autótrofos empezaron a babear”. Así comienza cada capítulo de The Big Bang Theory. Al principio, parece una canción tranquila decorada con dibujos coloristas, pero tras las dos primeras frases el ritmo se dispara y en menos de 25 segundos recorremos la Historia de nuestro planeta, del mono a Einstein para luego volver al principio de todo: el Big Bang. Con esta carta de presentación se prepara al espectador para la alta velocidad de una sitcom que va de chiste en chiste sin solución de continuidad, con la ciencia como principio y final de todo, como manera de reflejar que los excesos de la inteligencia humana pueden provocar seres interplanetarios. Con más de 17 millones de audiencia en Estados Unidos, The Big Bang Theory es una comedia de situación producida por Warner y rodada en los estudios centrales de esta major, en Burbank, a 20 kilómetros de Los Angeles. Su humor inteligente y la creatividad de sus guiones han hecho que desde su estreno haya duplicado la audiencia que obtuvo en la primera temporada. The Big Bang Theory centra su argumento en las peripecias de cuatro jóvenes científicos tan inteligentes como torpes en la vida social. Trabajan en el California Institute of Technology, el célebre CalTech con sede en Pasadena. Sus rutinas están muy marcadas por sus distintas aficiones: la ciencia ficción, los cómics, los videojuegos, la Tierra Media de J.R.R. Tolkien, los últimos adelantos en física, robótica, informática, etc. Entre ellos destaca Sheldon Cooper (interpretado por un divertidísimo Jim Parsons, ganador de dos Emmys y un Globo de Oro en 2010 y 2011), físico teórico, el más inteligente y peculiar, aprensivo y susceptible, categórico, lleno de manías y temores. Aunque los creadores de la serie lo niegan, Sheldon es un perfil típico de síndrome de Asperger (un autismo que combina genialidad, obsesión y fobia social). Le acompañan Leonard Holftadter (Johnny Galecki), físico experimental, con diferencia el más terrícola de los cuatro, Raj Kootrappali (Kunal Nayvar) astrofísico indio, especialmente tímido con los demás sobre todo si son mujeres, y Howard Wolowitz (Simon Helberg), un vanidoso ingeniero judío obsesionado con el sexo, dominado por una madre histérica y superprotectora de la que sólo oímos sus gritos, ya que casi nunca sale de su casa y apenas de su propia habitación. Estos cuatro personajes comparten un apartamento y son vecinos de Penny (Kaley Cuoco), una actriz frustrada, camarera por obligación y cansada de cambiar constantemente de pareja. No tiene ningún interés científico (como dice sarcásticamente Sheldon: “Es un auténtico chimpancé”), pero tiene buen corazón e intenta “socializar” a sus vecinos frikis. Rubia, atractiva e impulsiva, simpática y desenvuelta, es la antítesis, a nivel físico e intelectual, de sus vecinos. Los creadores de la serie son dos hombres de televisión, desde hace más de 20 años llevan produciendo y escribiendo series como la exitosa Dos hombres y medio. The Big Bang Theory es con diferencia su mejor trabajo y probablemente la sitcom más lograda hoy en día (Cómo conocí a vuestra madre es, quizás, la que más se le acerca). Y es que, desde Friends (1994-2004), no veíamos una comedia televisiva con tanto ingenio en sus chistes, con un timing y unas situaciones tan conseguidas, pletóricas de gags visuales, con esa generosa ración de slapstick, el imprescindible ingrediente de una comedia de situación que quiera ser brillante. The Big Bang Theory también hace una crítica mordaz a la deficiente educación que en muchos casos reciben los niños superdotados, reducida muchas veces a una instrucción de destrezas intelectuales que descuida otras facetas de la personalidad. De ahí, provienen muchos de los chistes de esta sitcom, que ridiculiza cómo cuatro científicos con un curriculum apabullante, pierden los papeles y se descontrolan por un nuevo cómic de Batman o por una servilleta usada por Leonard Nimoy (el actor mundialmente conocido por su interpretación del capitán Spock en la saga de Star Trek). La descripción de las madres de Wolowitz y Leonard es minimalista pero sensacional, en dos brochazos traza una educación torpe y distante, eminentemente traumática en la vida real pero de lo más eficaz para arrancar la carcajada del espectador. El vestuario y el diseño de producción es otro elemento muy bien utilizado para definir el divertido carácter alienígena de sus personajes: el uso trasnochado de la pana, los carteles y demás merchandising de cómic con los que decoran su casa, el colorido de sus camisas, los jerseys de pico y camisetas de cuello alto hacen que cada uno agote su especie con una moda de otro tiempo y otro planeta. Las pocas fiestas a las que son invitados los cuatro científicos son visualmente tronchantes por cómo van involuntariamente “disfrazados” y cómo se comportan. Por otro lado, The Big Bang Theory es muy hábil para esquivar los tópicos. La rubia es guapa y no demasiado inteligente, pero tiene momentos de lucidez y de sarcasmo sutil ante los sofisticados pero tremendamente infantiles ataques dialécticos de sus vecinos. Sus reacciones ante las excentricidades de sus vecinos son muy ingeniosas y dan un tono de ternura y desenfado a la historia. Wolowitz está obsesionado por el sexo, pero no llega a ser un monotemático supersalido. Raj Kootrappali (hay que reconocer que los nombres de los personajes son sensacionales) es indio pero detesta la comida india. Estos matices y la originalidad del argumento de cada capítulo hacen que la serie no canse a pesar de llevar casi 100 capítulos haciendo reír a millones de personas. Aunque es algo que se puede predicar no sólo de The Big Bang Theory, sino de toda buena sitcom, quizás sea bueno recordar algunas señas de identidad del formato. Su corta duración, 20 minutos, hace que su consumo sea fácil y desengrasante, ayuda a descansar y a pasar un rato divertido sin invertir demasiado tiempo. Por otra parte, el espectador conoce bien a los personajes y se va encariñando con ellos, especialmente con alguno de ellos. Los protagonistas tienen rasgos muy marcados y evolucionan poco, de alguna manera “esperamos que sean como son, como suelen ser”. Las comedias de situación manejan el cristal y el espejo: retratan la realidad cotidiana y nos reflejan, aunque sea en una versión exagerada o deformada. De alguna manera, vemos con agrado una comedia de situación porque alguna vez hemos tenido comportamientos similares o los hemos presenciado. La sitcom busca que el espectador se ría con los personajes, que se ría un poco de sí mismo, en situaciones que le resultan relativamente familiares. De ahí que, con frecuencia, se usen las risas enlatadas para crear ritmo y ambiente distendido y buen rollista. En el caso de The Big Bang Theory, la pregunta para entender mejor su éxito es sencilla: ¿quién no tiene un amigo o un compañero de trabajo friki? |