"Hana", un samurái con la misión de vengar la muerte de su padre
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. Con el realismo de sus documentales y un particular sentido estético, Hirokazu Kore-eda ha abierto nuevos horizontes en el cine japonés desde su debut como director con Maborosi, en 1995. Su última película, Nadie sabe, convirtió a Yuya Yagira en el actor más joven en recibir el premio al Mejor Actor en el Festival de Cine de Cannes (en el año 2004, cuando Yuya tenía 14 años). Ambientada en 1702, la película retrocede tres siglos completos, a una época en la que los clanes de samuráis ofrecían recompensas económicas a aquellos miembros que llevaran a cabo con éxito un acto de venganza. El personaje principal es un joven samurái, Aoki Sozaemon, que llega a Edo (hoy Tokio) desde la rural Matsumoto para vengar la muerte de su padre. Sozaemon busca al enemigo de su padre por toda Edo, pero, además de ser un desastre con la espada, es bastante reticente a cumplir con su misión. Su estancia en un barrio de Edo, azotado por la pobreza pero rico en relaciones humanas, hace que Sozaemon empiece a apreciar la vida y a cuestionarse el sentido de la venganza. "La vía del samurái reside en la muerte", dice Hagakure, el libro del samurái, y la mayoría de los dramas históricos sobre samuráis realizados hasta ahora son historias que ejemplifican esta famosa frase. En esta película, sin embargo, no hay ningún héroe. El protagonista no se parece en nada a un guerrero: es pobre, pésimo en el manejo de la espada, y sólo es raudo cuando se trata de escapar. Sufre con el estricto código de honor samurái, y se enamora de una bella viuda. Es un hombre corriente, con los mismos problemas que nos afligen en la actualidad. A su alrededor tiene a los vecinos del barrio, que viven alegremente su individualidad, felices siendo diferentes. La película, un colorido retrato de virtudes y defectos entrañables, rompe el molde de otros filmes ambientados en la época para hablarnos de problemas que podrían ser actuales con una mezcla de humor y emoción que traspasa la pantalla. La película Hana es mi mensaje sobre esta situación que está ocurriendo. Sin embargo, mi intención no ha sido hacer ningún alegato político. He intentado realizar un drama histórico que sea entretenido y divertido. Es el tipo de película que a mí me gustaría ver. He intentado reflejar las sólidas vidas de personas corrientes, personas que tienen un fuerte sentido de lo que es vivir, pero que al mismo tiempo se burlan de lo que hace la mayoría. Al situar al protagonista en medio de esta gente (incluida la familia del enemigo del que debe vengarse) y de su concepto de la vida, he hecho que encontrara la forma de salir de la 'reacción en cadena de la muerte' (es decir, o aceptas la 'mierda' como te llega o la vuelves a lanzar con toda tu rabia) y de liberarse del concepto de matar y morir como un buen samurái. Hana es el resultado de esa idea. La película no es una 'historia de crecimiento', de ésas en las que una persona débil se vuelve fuerte con mucho esfuerzo. Es un homenaje al débil que sigue siendo débil. Porque el concepto de 'debilidad' varía según la gente que tengas a tu alrededor. Creo que, en este sentido, se trata de una película sobre los cambios. A medida que estos cambios se vayan conectando entre sí, el mundo se volverá poco a poco un lugar más tranquilo. Espero haber creado un mundo así con esta película. Espero que la disfruten". |