Martin Scorsese dirige a los Stones
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A Martin Scorsese le gustan todos los
tipos de música. "Ópera, clásica,
country, blues, rock, todos son una parte importante de mi vida", dice.
Pero hay ciertos músicos que están más cerca de su corazón –aquellos que han
estado con él desde que los descubrió por primera vez allá por los años
sesenta. "Bob Dylan, The Beatles, los
Rolling Stones –siempre los Stones. Ellos siempre están ahí para mí". Aunque en
realidad no consiguió verlos en directo hasta el principio de los setenta,
Scorsese recuerda vívidamente el tremendo impacto que canciones como 'Gimme
Shelter' tuvieron en él cuando las escuchó por primera vez. "Las voces y la instrumentación crearon una energía
especial –un sonido- como ninguna otra cosa. De hecho, el sonido era una suerte
de personaje – una persona en la narrativa dramática de la historia- como la
voz de un poeta recitando una epopeya o el encantamiento de un chamán. Una
personalidad distinta y una voz que habla sólo para ti... para mí. Y el mensaje
es específico e inmediato, y es un producto y un comentario sobre el mundo en
el que tú vives, en el que yo vivo... a veces divertido, a veces
sarcástico, tierno pero brutal y honesto, una aceptación del lado oscuro del
ser humano, a menudo de forma poética. Su persona –y realmente, era su
persona, una creación conjunta- se convirtió en parte de mi subconsciente". Cuando hizo Malas Calles –el primero de los muchos largometrajes de Scorsese considerados
como clásico- en 1973, utilizó dos canciones de los Stones para la banda
sonora, ‘Jumpin Jack Flash’ y ‘Tell me’. "La música de los Stones ha sido una fuente de
inspiración. Cuando finalmente pude hacer la película que quería hacer, me
dije, ‘voy a hacer la película que quiero y la voy a hacer de la manera que
quiero, y no voy a aceptar ningún compromiso’. Y esta actitud se convirtió en Malas Calles. La música de los Stones estaba en todas partes. Quería más, pero no nos
lo podíamos permitir”. El amor de
Scorsese por la música ha sido clave en su carrera como cineasta. Fue editor en Woodstook, el documental seminal que plasmó el último gran festival de los
60. También dirigió El Último Vals, un vívido documento sobre el último
concierto de The Band, y tal vez la más grande de todas las películas sobre
rock and roll en directo. Más recientemente, dirigió el muy aclamado documental
sobre Dylan No direction home: Bob Dylan. Y sus futuros proyectos incluyen
películas sobre George Harrison y Bob Marley. Su nuevo Shine a Light es una filmación de una
belleza y una factura abrumadora de un concierto de los Stones en el legendario
Beacon Theather de Nueva York. Realizado
durante dos noches en el Beacon durante la gira de 2006 de los Stones “Bigger
Bang Tour”, Shine a Light es un
documental del concierto intercalado con material de archivo de la banda, que
ofrece una mirada fascinante sobre los preparativos para forjar esta actuación
tan especial. "Si hubiéramos hecho un documental sobre los Stones
y su historia, entonces habría sido una película muy diferente, no sólo sobre
ellos sino también sobre su tiempo... su historia”, dice Scorsese. “Esto fue en primer lugar una película del
concierto. Quería que fuera sobre la música, sobre la actuación”. También quería
filmarlos de cerca y en un entorno íntimo. "He
ido a verlos muchas veces en los últimos años y la última vez que los ví en un
local pequeño fue a finales de los 70 en la Academy of Music de la Calle 14 de Nueva York, que
ya no existe." “Y cada vez que los
he visto en esos estadios gigantes, ellos se convierten en pequeñas figuras. A
menudo es un show efectista y entretenido, pero literalmente no podía verlos.
Lo curioso es que cuando miraba hacia arriba siempre pensaba: ‘ojalá tuviera
aquí una cámara’. No podía evitarlo”. La song-list son clásicos de los Stones –apertura con
‘Jumpin’ Jack Flash’ y clausura con ‘Start me up’, ‘Brown Sugar’ y
‘Satisfaction’-, pero con algunas sorpresas a lo largo del camino. Hay una
soberbia versión de los Temptations, ‘(Just My) Imagination’, una íntima ‘As
tears go by’, un dueto apasionante con Jack White interpretando ‘Loving Cup’,
una juguetona y sexy versión de ‘Live with Me’, con Christina
Aguilera, y el momento estelar de ‘Champagne and Reefer’ con el legendario
guitarrista de blues Buddy Guy. Keith
estaba tan fascinado por la actuación de Guy que le quitó su guitarra para
quedársela en cuanto la canción terminó. La logística de filmar un evento impredecible, orgánico –
como es una actuación de los Stones- sería desalentador para cualquier
cineasta. Scorsese utilizó 18 cámaras y un equipo técnico experimentado, que incluía al director de fotografía ganador
del Oscar Robert Richardson, y a muchos de los mejores directores de fotografía
y operadores de cámara de Hollywood para capturar a los Stones exhibiendo su
desbordada energía encima de un escenario. En la posproducción trabajó con el
editor David Tedeschi, que también montó No direction Home. “Una vez que tuvimos
las dos máquinas trabajando juntas – la máquina de los Stones y luego la
máquina del rodaje de la película- , todas las cámaras, y las luces... No puedo
describir la adrenalina, y cómo latía mi corazón, durante las dos horas de
concierto”, cuenta Scorsese. “La primera canción
empezó, y fue como si terminara en menos de un minuto. Era como si pasara un
torbellino. Estaba viendo 18 imágenes frente a mí. Yo apuntaba a una cámara y
le hablaba al operador para moverse con cuidado para allá y para acá. Fue un
placer, absolutamente aterrador, pero un gran placer”. |