Desde hace tiempo, los premios de la Academia de Cine española han subido de caché. ¿Motivos? Muchos. Algunos años, la polémica (desde andanadas políticas "No a la guerra" hasta célebres mosqueos de directores consolidados) que siempre ayuda a salir en los medios, otros, la “culpa” del éxito han sido palmarés que merecen una ovación por arriesgados y atinados (¿se acuerdan de los tres premios a La soledad de Jaime Rosales, una película que apenas habían visto un millar de espectadores?) y en la mayoría de los casos los Goya han brillado por lo que brillan otros premios: los vestidos, las caras bonitas, el desfile de famosos y la delgada línea roja que separa la alfombra verde de la prensa rosa. ¿Qué nos deparará este 2010? Son momentos de hacer quiniela.
¿Serán mejores estos Goyas que los del año pasado?
Rotundamente sí. Aquí no hay dudas ni interrogantes. 2008 fue un año paupérrimo para el cine español. Un año con títulos pobres y, como consecuencia, fueron premios pobres. La gran ganadora de la edición pasada -Camino- era, de hecho, una cinta muy irregular que ni había convencido al público ni a la crítica.
¿Habrá sorpresas?
Será una carrera reñida. Casi todas las quinielas dan como favorita a Celda 211, el drama carcelario de Daniel Monzón, pero puede haber sorpresas porque el resto de las candidatas son películas de un nivel más que aceptable. Todas tienen méritos suficientes para ganar.
¿Por qué entonces Celda 211 es la favorita?
Porque tiene nominaciones a todas las categorías importantes. Porque en España no se había hecho, hasta ahora, una película de género carcelario de cierto nivel. Porque Luis Tosar está sobresaliente y el resto de los actores sacan un notable.
¿Y si ganara Ágora?
Sería una sorpresa. Casi nadie discute que Amenábar ha rodado una película muy correcta y deslumbrante a ratos pero, en general, Ágora a pesar de su discurso ideológico –o quizás a causa de él- ha dejado al personal bastante frío.
¿Qué posibilidades tienen "El baile de la Victoria" y "El secreto de sus ojos"?
El baile de la Victoria ninguna porque ya ha tenido su premio, al ser elegida como representante española a los Oscar. El secreto de sus ojos es una película magistral... dirigida por un director argentino y magníficamente interpretada... por actores argentinos ¿entendés?
Hablemos de actores, ¿Luis Tosar y Penélope?
El premio a Tosar no lo duda casi nadie. Si alguien se lo arrebata tendría que ser Ricardo Darín (su interpretación es archipremiable). En cuanto a Penélope, ganó el año pasado y está nominada por una película que ha gustado poco (a Boyero no le gustó nada y Almodóvar montó un lío ¿se acuerdan?). Tiene más posibilidades Lola Dueñas. Por su interpretación en Yo, también tiene ya una Concha de plata. Aunque sin duda la nota de glamour sería un premio a Rachel Weisz.
¿Y los secundarios?
Aquí hagan apuestas porque podrían ser casi todos. Podría ser el momento de Darín (por El baile de la Victoria) o –si se premia a Verónica Sánchez, Raúl Arévalo o Pilar Castro- la oportunidad de resarcir una película -Gordos- que empezó muy fuerte y ha acabado desinflándose. Aunque aquí puede volver a arrasar Celda 211.
Un curioso duelo en la cumbre: mejor actor revelación, y el ganador es...
Otro premio muy abierto. La candidatura enrollada es la de Gorka Otxoa por Pagafantas; la ético-comprometida, la de Pablo Pineda por Yo, también; la inexplicable la de Fernando Albizu (que de novato tiene poco). Si los académicos votan con el celuloide, el ganador tendría que ser Alberto Amann que es actor, es su primera película y borda su papel. En eso consiste este premio ¿no?
¿Los académicos se equivocan?
Como todos los humanos... y no sólo al elegir a los premiados sino al seleccionar a los candidatos. Soledad Villamil, una veterana y estupenda actriz argentina que lleva haciendo cine más de quince años está nominada a la mejor actriz revelación. ¿Curioso no?
Con la música, ¿le llegará el momento a Almodóvar?
Lo de Pedro Almodóvar y la Academia es un culebrón mexicano. El cineasta manchego se largó de la Academia porque no estaba de acuerdo con la votación y, sobre todo, por “la histórica falta de generosidad” que han tenido con él. El actual presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, ha estado a punto de hacerle volver al redil pero Peeeeedro -como diría la amiga Pe- se arrepintió en el último momento. Los abrazos rotos, una película que no ha convencido a casi nadie, opta a cinco premios entre los que no está ni a la mejor película ni al mejor director. Quizás la Academia quiera compensar con un injusto premio al mejor guión original –injusto porque el de Los abrazos rotos es malo pero posible porque los mejores guiones este año son adaptaciones- o con alguno de los premios menores –música, maquillaje o vestuario- que, desde luego, no servirían para consolar al oscarizado director.
Toca animarse… ¿"Planet 51" o "Cher ami"?
Aquí no deberían dudar los académicos. Planet 51 es, además de una divertidísima película muy bien hecha, un reto para la industria española. Y un reto superado: una superproducción de animación española con un nivel de calidad similar al mejor cine animado americano. Detrás de esta arriesgada aventura hay además tres jóvenes realizadores -Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez- con mucho, mucho futuro por delante.
Y de la animación a la realidad ¿Quién ganará el mejor documental?
Hay dos grandes favoritos, dos documentales de la mejor especie: Garbo, el espía de Edmon Roch y La mirada de Ouka Leele, un magistral acercamiento de Rafael Gordon a la carismática fotógrafa. El documental de Gordon es un ejemplo de cómo el cine –y especialmente el género documental- se puede convertir en un medio de descubrir a la persona que hay detrás del personaje.
El vestuario de cine, ¿es cosa de mujeres y de época?
En este caso, desde luego. Cuatro mujeres, algunas tan consolidadas como Sonia Grande o Lala Huete, aspiran al Goya. En principio, es un premio cantado para Ágora (y para Gabriella Pescucci) aunque también podría ser otro consuelo para Almodóvar, éste merecido porque el vestuario de Sonia Grande para esta película es impecable.
Y ahora miramos a los vecinos: primero, mejor película hispanoamericana
Aquí no tendría que haber dudas, tendría que ganar El secreto de sus ojos, siempre y cuando no estuviera nominada -como está- en todas las categorías importantes de película española.
¿Y la mejor película europea?
Tres son estupendas, la cuarta -Bienvenidos al Norte- está sobrevalorada. En cualquier caso, un detalle para hermanarnos con los premios mayores y el tío Oscar sería premiar la sensacional Slumdog millionaire.