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"Superagente 86": El regreso del zapatófono

"La película rinde homenaje a los pilares de la serie: su irreverencia, sátira política y algunas de las frases que forman parte de nuestra cultura"

"La película rinde homenaje a los pilares de la serie: su irreverencia, sátira política y algunas de las frases que forman parte de nuestra cultura"

 

 

El director Peter Segal enfocó El Superagente 86 como cineasta y como fan. “Se trataba de un programa icono de la década de los 60, un auténtico clásico y uno de mis favoritos”, afirma. “Me encantaba. Era inteligente, irreverente y divertidísimo”.

Segal descubrió que, simplemente con imaginarse a los personajes conocidos y a otros nuevos en situaciones actuales dignas de aparecer en los titulares, se le ocurrían miles de ideas y chistes, inspirados por el mismo humor inteligente que hacía de la serie (creada por los inconformistas Mel Brooks y Buck Henry) algo tan memorable. 

“Nuestro objetivo era adoptar el espíritu de lo que Mel y Buck crearon y acercarlo a una nueva generación. La película rinde homenaje a los pilares de la serie: su irreverencia, sátira política y algunas de las frases que forman parte de nuestra cultura”, señala Segal, “pero con una historia fresca, un estilo y un punto de vista de 2008 y su propia energía. La idea era realizar una película que ofrezca lo mismo tanto a los nuevos espectadores como a los antiguos fans y, además, hacerla muy divertida, por lo que no importa si conocen la historia o no”.  

Para conseguir que fuera una producción del siglo XXI, Segal y los productores decidieron primero llevar El Superagente 86 un paso atrás. Citando a Batman begins (2005), Segal indica: “Me gustó la forma en que la película reinventó la franquicia de Batman relatando una historia de una forma novedosa hasta la fecha. Con eso en mente, comenzamos desde el principio y mostramos cómo Maxwell Smart se convirtió en agente, cómo conoció a 99, y su primer encuentro con Siegfried, el villano de KAOS. Todos esos elementos ya estaban en su lugar cuando comenzó la serie".

En el momento en el que comienza la película, vemos que Max está trabajando duro descifrando unas sospechosas conversaciones internacionales de cintas de vigilancia y preparando extensos informes para sus colegas de CONTROL. Es una analista tan valioso que su jefe se lamenta por no poder ofrecerle lo que más desea Max en la vida y para lo que se ha formado tan diligentemente:  ser un agente de campo. “Su fobia secreta, al igual que la de muchas personas, es que haya perdido su oportunidad, que nunca vaya a volver a presentársele”, añade el guionista Matt Ember. “Después, las circunstancias le catapultan repentinamente a la carrera de sus sueños. La vida le da una segunda oportunidad.”

Cuando KAOS, el antiguo y permanente castigo de CONTROL, ataca la sede de la agencia y saca a la luz las identidades de sus espías clave, al Jefe no le queda otra opción que no sea ascender el cargo de Max a Agente 86 y confiarle el tipo de misión arriesgada que supondría un reto incluso para un veterano.

Por defecto, Max tiene como compañera a la Agente 99, la única súper espía de CONTROL cuya identidad no se ha revelado en la reciente incursión. Anne Hathaway, que encarna al personaje, señala: “99 está decepcionada, como poco, por trabajar con un novato, y todo lo que éste hace en los primeros cinco minutos de su reunión no hace sino confirmar sus peores miedos. Por lo tanto, Max no sólo tiene que demostrarle a su jefe lo que vale, también tiene que demostrar que puede trabajar con esta mujer de voluntad férrea que obviamente, va a ser muy dura con él".

Representando a Max como un agente recién titulado cuyas habilidades no se han comprobado, Carell comienza desde un lugar diferente al de la estrella de la serie, Don Adams, de quien dice: “Don era un elemento distintivo, no existía una forma realista de recrear su enfoque y decadencia, y no quería hacerlo impersonal. En lugar de eso, quería aprovechar la esencia del personaje y la rica plantilla de la serie de antaño, y, sin abandonar nada de eso, crear algo nuevo y fresco de manera que homenajeara al original pero que se valiera por sí mismo.”

En relación a CONTROL, la agencia secreta a la que Max ha dedicado su vida, y KAOS, el grupo al que ha jurado destruir, parte de la mística de El Superagente 86 reside en su representación de la batalla entre estas agencias de espías rivales cuya existencia es desconocida, excepto para las esferas más altas del gobierno.  

“CONTROL fue concebida como una agencia de espionaje secreto estadounidense, centrada únicamente en derrotar a KAOS, una organización internacional dedicada a hacer todo lo posible para crear el caos”, explica Ewing. “Ambas son fuerzas opuestas que, en el sentido más amplio, representan el bien y el mal.” Y, en ese sentido “El Superagente 86”, representa una multitud de oportunidades para hacer comedia.

En un mundo definido por CONTROL y KAOS, nunca se sabe si un bolígrafo es un mero bolígrafo o una pistola de dardos. Las cabinas de teléfonos se convierten en ascensores. Hay contraseñas enrevesadas y códigos secretos, mecanismos fantásticos que desconcertarían a James Bond y agentes clandestinos que aparecen cuando y donde menos se espera.  

“El programa se retransmitió durante la Guerra Fría y la guerra de Vietnam, y reflejaba algunas de las preocupaciones de la época. Asimismo, nos inspiramos en los titulares de hoy día”, afirma Segal, haciendo referencia al conocimiento público dominante de los sucesos clandestinos ocurridos en todo el mundo.  “Con la CIA, el FBI, la Seguridad Nacional y posiblemente más de cien agencias similares operando sólo en los Estados Unidos, la idea de que puedan existir organizaciones clandestinas como CONTROL y KAOS no parece tan descabellada. Aún ocurren muchas cosas en la política que se pueden satirizar y ridiculizar.”

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