"Wall Street"... 22 años después
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En 2001, Gordon Gekko (Michael Douglas), tras cumplir condena por fraude financiero, blanqueo de dinero y asociación ilícita, sale por las puertas de la prisión federal siendo un hombre completamente distinto. Nadie ha venido a recogerle, ni siquiera su hija Winnie, de la cual se ha distanciado, ni ninguno de sus colegas de Wall Street, que durante su ausencia se han mantenido ocupados amasando fortunas cada vez más inmensas. En 2008, Jake Moore (Shia LaBeouf), un joven e inteligente agente de patentes, está ganando millones en la respetable firma Keller Zabel Investments, que dirige Louis Zabel (Frank Langella), el mentor de Jake. Entretanto, la novia de Jake, Winnie (Carey Mulligan), le anima a perseguir su objetivo -sustentado en un idealismo que ella echó de menos en su padre- de invertir en energías limpias. Una ola de rumores relativos a que Keller Zabel acumula miles de millones de activos tóxicos provoca de repente la caída en picado del valor de las acciones de la compañía, y Louis Zabel se ve forzado a luchar por la subsistencia de su empresa ante la Reserva Federal. Cuando el gobierno le niega el rescate financiero, Bretton James (Josh Brolin), accionista del poderoso banco de inversiones Churchill Schwartz, decide adquirir Keller Zabel por mucho menos de su valor. Wall Street: el dinero nunca duerme es una historia sobre ganar dinero a toda costa, donde las personas harán cualquier cosa por conseguir entrar en ese club tan exclusivo de la acumulación de riqueza y poder. Al mismo tiempo, la película narra los desesperados intentos de un hombre por reconciliarse con su hija, una reconciliación que se ve amenazada por los esfuerzos, igualmente decididos, por conseguir ser readmitido en un mundo que ya le ha olvidado. La terna que realizó la primera película de Wall Street -el director Oliver Stone, el productor Edward R. Pressman y el actor Michael Douglas- se reúne de nuevo en la ciudad de Nueva York, veintidós años más tarde, para realizar su secuela, Wall Street: el dinero nunca duerme. El director de la película, Oliver Stone, ganador del Oscar en tres ocasiones, es uno de los realizadores más destacados de la actualidad. Para Stone, volver al mundo de Wall Street que él mismo reflejó tan memorablemente en 1987 no sólo era acertado sino también una oportunidad de explorar algo distinto. “Pienso que es una historia increíblemente entretenida y amena”, dice Stone. “Yo no creo que hubiera disfrutado realizando Wall Street: el dinero nunca duerme si no fuera una historia absolutamente original. Veintidós años suponen una enorme diferencia. La película me pareció tremendamente actual”. Estrenada en 1987, Wall Street narraba la historia de Bud Fox, un joven broker interpretado por Charlie Sheen, a quien, dada su ambición por triunfar dentro del mundo financiero, convierte en corrupto un poderoso y brillante tiburón de las finanzas, Gordon Gekko, interpretado por Michael Douglas. “Al realizar Wall Street lo que yo quería reflejar realmente era la guerra en casa, por así decirlo, la guerra que tiene lugar en la jungla de las finanzas de Nueva York, mi ciudad natal”, dice Stone. De hecho, el padre de Stone era broker en Nueva York, por lo tanto el realizador ya estaba muy familiarizado con Wall Street cuando dirigió la película. Dada la emblemática conexión de Michael Douglas con el personaje que Stone creó junto a Stanley Weiser, su coguionista, puede resultar sorprendente que la opción de Douglas para interpretar a Gekko fuera fortuita. Stone señala: “Hasta entonces Michael no había hecho nunca un personaje similar a Gekko, había interpretado sobre todo comedias o personajes románticos, y en Wall Street tenía que dar vida a un personaje que era, francamente, total y absolutamente desagradable” Dos décadas más tarde, Douglas se sorprende del prolongado impacto del personaje. “De todos los papeles que he interpretado, Gekko es con el que la gente más me identifica”, dice Douglas. “El público disfruta con Gekko, lo cual siempre me ha asombrado porque realmente es un ser repugnante. Pero al fin y al cabo, Wall Street es cine. A la gente le gustan las historias sobre el poder; a la gente le seduce el poder”. “La popularidad de la película ha aumentado con los años”, añade Stone. “Hice Wall Street en tono de moraleja, y creo que fue malinterpretada por muchos. Todavía me resulta increíble el número de personas que se me acercaban durante estos años y me decían: ‘Empecé a trabajar en Wall Street debido a su película’. Muchos de ellos tienen ahora unos 30 ó 40 años y lo han hecho bastante bien en Wall Street, son hombres de negocios honestos, debería añadir”. Pero ni siquiera Stone podía prever los acontecimientos que harían parecer a los Gordon Gekko del mundo diminutos engranajes y que, a la larga, llevarían a la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. “Lo que me impactó fue que siguiera manteniéndose el crecimiento exponencial de la riqueza durante los años 90 y la década posterior”, dice Stone. “Los números crecían y crecían, por lo tanto, los millones de dólares se convirtieron en miles de millones de dólares. Y la codicia de Gordon Gekko se vio desbordada por la codicia de los bancos. En torno al año 2008, la existencia de un Gordon Gekko ya no era posible. Ese personaje, ese tipo de pirata había desaparecido, reemplazado por un tipo de instituciones que tiempo atrás disponían de regulación. En el pasado, un banco era un banco y una compañía de seguros era una compañía de seguros. En el año 2008 todo eso había cambiado. Las fronteras entre ambas funciones se habían destruido a través de la desregulación efectuada durante los años 80 y 90”. Al mismo tiempo que estos acontecimientos ocurrían en la vida real de Wall Street, se comenzó a trabajar sobre una historia y un guión que recuperaría a Gekko años después de los sucesos acontecidos en la primera película, Wall Street. En esta fase inicial, Stone todavía no se había involucrado en el desarrollo del filme, y no fue hasta principios de 2009, cuando leyó el guión de Allan Loeb de Wall Street: el dinero nunca duerme, que consideró abordar una nueva película basada en los personajes y el mundo que él mismo había dado vida en Wall Street. “Allan Loeb tenía experiencia en el mundo de las finanzas y dio al guión un enfoque que resumía lo sucedido durante el último año en Wall Street y en la economía mundial”, dice el productor Ed Pressman. “Fue por el guión por lo que Oliver se incorporó al proyecto, porque cuando leyó el borrador de Allan vio lo pertinente y emocionante que la película podía llegar a ser”. “La crisis estalló en 2008 y eso, de repente, hizo a la película más interesante, dado que en ella se aprecian todos los fallos del sistema”, indica Stone. “Wall Street: el dinero nunca duerme es realmente un relato cronológico de lo que ha ocurrido”. Michael Douglas añade: “Esta época es aún más interesante para explorar ese mundo que el período en el que transcurría la película original, Wall Street.”. Allan Loeb, acreditado agente de Bolsa y broker, y que se autodefine como “yonqui de las finanzas”, fue contratado por Pressman para escribir Wall Street: el dinero nunca duerme a finales de 2008 (después de que el premiado crítico y guionista Stephen Schiff hubiera contribuido al guión con varios borradores), por lo tanto, la mayor parte de su investigación la llevó a cabo en el momento álgido del colapso económico de aquel año. “Mantuve reuniones con importantes autoridades financieras durante el período más crítico de la crisis”, recuerda Loeb. “Muchos de estos tipos de Wall Street pasaban por fases de espiritualidad, con lo cual, resultaba muy interesante hablar con ellos precisamente en ese momento”. Para realizar su investigación, Loeb se reunió con ejecutivos de fondos de cobertura y de los principales bancos, y pasó mucho tiempo con un antiguo operador de fondos de una de las firmas más importantes del país. Pero lo que más inquietaba a Loeb era la perspectiva de tener que venderle la historia al propio Gordon Gekko, a Michael Douglas. Douglas había manifestado su interés por repetir en el personaje que le valió el Oscar, pero únicamente si contaba con la historia adecuada. “En aquel momento me sentía como [el joven protagonista de Wall Street] Bud Fox porque iba a encontrarme con el gran Gordon Gekko para venderle su propia historia, por así decirlo”, recuerda Loeb. “Era un poco angustioso tener que ir a seducir a Michael Douglas, un impresionante y extraordinario actor al que no conocía en absoluto”. El guión de Loeb y Schiff no sólo ilustra sobre lo que pasó en la economía norteamericana a finales de 2008, sino que también contiene una conmovedora historia dramática, en la cual Gekko es un hombre totalmente distinto tras pasar años en prisión e incluso más tiempo ajeno al universo de Wall Street. Impresionado gratamente por el guión, Douglas aceptó. |