En 1971 debuta como director cinematográfico, realizando un segmento de Three to go (1971), en donde comienza a mostrar su tendencia a la exploración psicológica de sus personajes principales, una de sus características junto al encuentro y choque cultural. La primera película de entidad de Peter Weir sería The cars that ate Paris (1974), una comedia de humor negro que fue continuada por uno de sus mejores films, Picnic at Hanging Rock (1975), un misterioso drama urdido de surrealismo y ensoñación que adaptaba con brillantez una novela de Joan Lindsay. La última ola (1977), un magistral thriller protagonizado por Richard Chamberlain, corroboró su aptitud para idear y desarrollar historias plagadas de intenso misterio con un tono enigmático. Tras filmar y escribir el telefilme The Plumber (1979), Weir retomó los proyectos en la pantalla grande con Gallipoli (1981), un título antibélico el cual se encontraba protagonizado por un joven Mel Gibson. Esta película, junto sus dos anteriores trabajos, confirmaron a Peter Weir como uno de los puntales de la denominada new wave australiana, logrando asimismo un premio como mejor director en los premios otorgados por la Academia de Cine de su país, institución que le había nominado anteriormente con La última ola. Gibson volvió a ser el protagonista de su siguiente título, El año que vivimos peligrosamente (1982), una mezcla entre drama político e historia romántica ambientada en la Indonesia gobernada por Sukarno. Después de este film, Weir daría el salto a Hollywood con Único testigo (1985), un thriller romántico en el que volvía a contraponer situaciones y personajes de distinta índole cultural, aquí integrando a su personaje central en el mundo de los Amish. Con Harrison Ford coindició en La costa de los mosquitos (1986), una película de aventuras basada en la novela de Paul Theroux. El club de los poetas muertos (1989) se apoyaba en una espléndida interpretación de Robin Williams y en la afectiva interacción entre un profesor de nuevos métodos y sus alumnos en una escuela privada de finales de los años 50. Matrimonio de conveniencia (1990), una agradable comedia romántica protagonizada por Gerard Depardieu y Andie MacDowell le valió una nominación al Oscar al mejor guión original. También logró un Globo de Oro como mejor película de comedia. Tras un hiato de cinco años, Peter Weir retornó a la actividad cinematográfica con El show de Truman (1998), una notable comedia satírica protagonizada por Jim Carrey y Ed Harris. Hubo que esperar otro lustro para que Weir volviera a presentar su nueva película, Master and Commander (2003), un film de aventuras marítimas protagonizado por Russell Crowe, que adaptaba de manera magnífica la novela de Patrick O’Brian. - Master and commander: Al otro lado del mundo (2003) - El show de Truman (1998) - Sin miedo a la vida (1993) - Matrimonio de conveniencia (1990) - El club de los poetas muertos (1989) - La costa de los mosquitos (1986) - Único testigo (1985) - El año que vivimos peligrosamente (1982) - Gallipoli (1981)
Peter Weir
director
Filmografía