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Lujoso y consistente entretenimiento



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EE.UU.

Steven Spielberg  Nathanson, basada en el libro de Frank W. Abagnale y Stan Redding  Janusz Kaminski  Michael Kahn  John Williams  Leonardo Di Caprio, Tom Hanks, Christopher Walken, Martin Sheen  UIP 

 

 

Los relucientes años 60 americanos se convierten en el escaparate de moda, de sueños e idealismos de la nueva película de uno de los nombres más importantes del cine de las últimas décadas. Spielberg (Cincinnati, Ohio, 1946) sorprende con una historia fantástica basada en un hecho real, que desprende entretenimiento y mucha fantasía.

Desde los créditos, Atrápame... deja claro la consistencia de la cinta, haciendo gala de una efectiva y divertida composición que introduce al espectador en un juego de persecuciones, huidas, encuentros y anécdotas. Frank Abagnale Jr. (interpretado por Di Caprio), es el protagonista del film y el autor de la novela en la que se basó el director para la creación de un personaje que fascina por su rapidez mental, su elegante oposición a la administración americana y una pose a lo Sean Connery en Goldfinger.

Como dijo el director teatral Peter Brook "necesitamos la magia, pero lo confundimos con el truco. Necesitamos la belleza, pero la confundimos con el esteticismo...". En Atrápame..., la magia de la que hablaba Brook se convierte en la realización del sueño americano, con un pequeño truco: la historia que cuenta Spielberg roza los límites de la credibilidad. Por otro lado, la belleza del film reside en la ingenuidad que se respira en una época floreciente que abraza cualquier novedad; su conversión al esteticismo pasa por el engaño. Un engaño que recurre a trajes de pilotos de la PanAm, grandes mesas de médico y gigantescos despachos de abogados que acompañan a un espumoso éxito personal.

De este modo, siguiendo los postulados del director teatral, Spielberg es capaz de realizar un retrato delicado y mordaz de la psicología de personajes que luchan entre la debilidad y la superación, así como de una sociedad engañosa y colorista.

Poderosas interpretaciones

En esta exposición, entre la comedia y el thriller, las actuaciones de Di Caprio y Hanks (su antagonista en un primer momento), son correctas y creíbles. El chico rebelde y el policía solitario se alejan de los aparentes tópicos, creando una atmósfera paterno-filial que resulta todo un acierto entre una buena ambientación y un vestuario efectivo. También hay que destacar el trabajo de Walken, que con su imagen de villano agrega al film unas dosis de sentimentalismo que ayuda a comprender la psicología de los personajes.

La banda sonora de Williams sirve de apoyo para que la historia fluya entre sorpresas y el juego laberíntico de persecuciones. La película es capaz de mantener un ritmo ágil, con puntos de giro colocados de forma inteligente para que la historia y el espectador no se pierdan entre tanta persecución. Spielberg mantiene viva la imagen del cine como fábrica de sueños, pero esta habilidad del director no es suficiente para que Atrápame... sea una obra menor en la versátil carrera de Spielberg (aunque probablemente le depare algún Oscar). Eso sí, el buen rato está asegurado.

Laura García Pousa


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