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¿Días?... quizás. ¿Cine?... pues...



David Serrano , artífice del guión de El otro lado de la cama (2002), Los dos lados de la cama
(2005) y, ya como director, de Días de fútbol (2003) -todos ellos sonoros taquillazos-, nos
trae esta vez una comedia ambientada en los primeros años de la transición, con el cine
español de entonces como telón de fondo.

Días de cine es, de nuevo, una ambiciosa comedia coral: dos cineastas ... Días de cine [2007]
España

David Serrano  D. Serrano, Alberto San Juan  Kiko de la Rica  Nacho Ruiz-Capillas  Miguel Malla  Alberto San Juan, Nathalie Poza, Miguel Rellán, Fernando Tejero, Luis Bermejo, Roberto Álamo, Javier Gutiérrez, Andrés Lima, Gerardo Malla, Malena Alterio, Diego Martín  Buena Vista  104 minutos  Adultos 

David Serrano, artífice del guión de El otro lado de la cama (2002), Los dos lados de la cama (2005) y, ya como director, de Días de fútbol (2003) -todos ellos sonoros taquillazos-, nos trae esta vez una comedia ambientada en los primeros años de la transición, con el cine español de entonces como telón de fondo.

Días de cine es, de nuevo, una ambiciosa comedia coral: dos cineastas progres quieren hacer un drama social titulado "encerrados en la mina"; como protagonista, una estrella de la copla en decadencia; el dinero lo pone un constructor corrupto cuyo único objetivo es llevarse a la cama a la actriz; el productor (fantástico Miguel Rellán), un mercenario sin escrúpulos capaz de desnudar a su propia madre. Y en medio de todos ellos, los últimos coletazos de la censura, el destape, la serie B y una tendencia al exceso que parece no tener principio ni fin.

Hábil constructor de diálogos y personajes, Serrano logra algunos momentos entrañables  y otros verdaderamente divertidos, pero olvida un elemento fundamental: el equilibrio. Sin él, la cinta se resiente de bruscos cambios de ritmo y de situaciones y personajes pintados a brochazos, con un excesivo humor grueso, con un recurso al sexo que suena a recurso facilón. Y es que Días de cine termina acogiendo todos los defectos de ese cine que pretende criticar. El más difícil todavía de Serrano se queda en un esperpento cansino, que se parece más a una TV movie que a un largometraje.

Marta Romero