Fallido melodrama montañés
El prado de las estrellas
[2008]
España
Mario Camus
M. Camus
Hans Burman
José María Biurrun
Sebastián Mariné
Álvaro de Luna, Marian Aguilera, Rodolfo Sancho, Oscar Abad, Mari González, Juan Margallo, José Manuel Cervino, Antonio de la Torre, Juan del Santo, Carlos Chamarro
Manga Films
119 minutos
Jóvenes
Impregnada de amor por su tierra natal, la última película
de Camus tiene demasiados problemas para funcionar con normalidad.
En un pueblecito
cántabro, las vidas de tres personajes se van entremezclando a causa del azar y
de las circunstancias que viven. Concebida casi como una obra teatral, la
película se mantiene prácticamente estática en su conjunto, salvo en los
momentos en los que se retratan las largas marchas del ciclista protagonista.
En este sentido, El prado de las
estrellas se asemeja a la concepción visual de José Luis Garci pero sin
lograr la armonía de éste. Así mismo, Camus también opta por el redoblaje de
los diálogos, lo cual hace que la interpretación de los actores se vea
resentida por dos motivos: la artificiosidad y el barroquismo de sus
expresiones, y la pérdida absoluta de emoción y verosimilitud. A priori retrato de una
pequeña ciudad y de sus gentes, El prado
de las estrellas se construye de forma abrupta. Las tres tramas principales,
más que cohesionar, parecen estar hilvanadas de un modo azaroso, creando un
relato más o menos coherente pero sin mostrar una tensión ni un objetivo claro.
A todo este caos se añade la elección de una banda sonora que, a todas luces,
es equivocada. La música induce a pensar en un presagio de la muerte
–especialmente flagrante en las larguísimas secuencias de ciclismo- que nunca
llega. Lenta, artificial y vacía, El
prado de las estrellas intenta retratar los sueños de sus personajes y se
queda anquilosada en la vaguedad narrativa y extravagancia lingüística.