Dr. Freud und sex
Inconscientes
[2004]
España
Joaquín Oristrell
Joaquín Oristrell, Teresa de Pelegrí, Dominic Harari
Jaime Peracaula
Miguel Ángel Santamaría
Francesc de Gener
Leonor Watling, Luis Tosar, Mercedes Sampietro, Juanjo Puigcorbé, Nuria Prims, Alex Brendemühl
Alta
En el programa de mano firma Oristrell la siguiente aseveración, llamativa: "abordamos desde la comedia el mundo del psicoanálisis, exorcizando al mismo Freud ("in person") y a los grandes pioneros -1913- que en este país abrieron camino al estudio de la mente (un camino que, primero la dictadura de Primo de Rivera, y años más tarde la guerra civil, abortaron)". Las comas no son mías. No es extraño pues, que en un manicomio de la película -Barcelona, 1913-, un loco profetice que surgirá un militar gallego que causará muchos males a España. Como se dice en la cita, Inconscientes quiere ser una comedia "donde el amor y el humor se confunden". En el concurrido pase de prensa no se oyó ni una sola risa durante la hora y 48 minutos de su larga duración. O no debimos de entender o bien es que ninguno de los actores tiene especial gracia; Luis Tosar es, me parece, el único acertado. Pero la culpa -si esta palabra es válida en un ambiente freudiano- está no tanto en la dirección del film sino más en el guión. Muy lujosa y muy alta es la sociedad protagonista... pero los actores se comportan como palurdos lugareños groseros. El guión lo exige. El asunto freudiano y causa actual de varios "contratiempos" es que Salvador tiene su cosa muy grande; a su mujer "eso" le da tanto asco que Freud le aconseja que viaje a Lesbos. Pero a la cuñada de Salvador "eso" le parece muy bien, y además su marido acaba de abandonarla porque anteriormente... y como él no sabía que... etc. En el etcétera de esa y otra ganga humana hay demasiado desecho animalesco: todo son causas y motivaciones a su vez causadas, o al menos motivadas, por aplicarles el método psicoanalista de Freud. Cierto es que incluso este argumento podría ser tratado con finura, con ironía de la fina, y con finas sugerencias llenas de sutileza... No, no es así, todo es basto y zafio; todo es para la más selecta sociedad grosera, con título de basteza. Aunque la razón por la que el guión falla -hay chistes guarros con mucha gracia- es por querer repicar e ir en la procesión. Repica mal: no hace reír; y en cuanto a la procesión lo que pretende es demoler la religión. Lo hace con ataques breves, pero constantes, lo cual quizá ha desorientado el guión de Oristrell y de los demás de lo que es el fin de su comedia: el humor. Deberían haber expresado toda su carga intelectual en cuerpo de doctrina y de manera sistemática: en un libro, en un tratado filosófico.