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Wilde, Oscar Wilde



Esta nueva adaptación de obra teatral del irlandés Oscar Wilde (Dublín 1854-París 1900)
que se estrena en España con tres años de retraso, sigue los pasos de Jack Worthing , rico
aristócrata inglés de oscuro pasado, que protege a una bella joven en su imponente casa de
campo. Como excusa para sus frívolas escapadas a Londres, Jack se ha inventado un disoluto
hermano imaginario, Ernest ... La importancia de llamarse Ernesto [2005]
Reino Unido-Francia-EE.UU.  (The importance of being Ernest)

Oliver Parker  Oliver Parker  Tony Pierce-Roberts  Guy Bensley  Charlie Mole  Colin Firth, Rupert Everett, Frances O'Connor, Reese Witherspoon, Judi Dench, Tom Wilkinson  Lauren 

Esta nueva adaptación de obra teatral del irlandés Oscar Wilde (Dublín 1854-París 1900) que se estrena en España con tres años de retraso, sigue los pasos de Jack Worthing, rico aristócrata inglés de oscuro pasado, que protege a una bella joven en su imponente casa de campo. Como excusa para sus frívolas escapadas a Londres, Jack se ha inventado un disoluto hermano imaginario, Ernest, que es el nombre que él mismo emplea en la capital, y sobre todo en sus encuentros con Gwendolyn, una encantadora heredera. Allí coincide también con el primo de Gwendolyn, Algyn, un frívolo aristócrata perseguido con pertinacia por sus numerosos acreedores. Cuando Algyn conoce la existencia de la protegida de Jack, se planta por su cuenta en la mansión campestre de éste, haciéndose pasar por su desconocido hermano Ernest.

El inglés Oliver Parker no se ha complicado la vida, y repite la misma fórmula que tanto éxito le proporcionó en Un marido ideal, su anterior adaptación fílmica de este ingenioso enredo del brillante y afilado Wilde. Parker desarrolla una puesta en escena más bien académica, pero ágil y vistosa -sobre todo en cuanto a la ambientación diseñada por la australiana Luciana Arrighi (Sentido y sensibilidad, Ana y el rey), muy bien fotografiada por Pierce-Roberts, cuyo trabajo esmerado pudimos apreciar en De-lovely y en La copa dorada-, en la que lucen especialmente los chispeantes efectos humorísticos y dramáticos de los diálogos de Wilde, declamados con eficacia -pero no con el suficiente vigor- por un reparto excelente seleccionado por Celestia Fox (Conociendo a Julia), compuesto por varios de los mejores actores británicos actuales. Basta ver la versión de 1952 dirigida por el londinense Anthony Asquith e interpretada por un energético Michael Redgrave para apreciar las diferencias.

Ciertamente, el tono es ligero y aparentemente superficial, parecido al de Mucho ruido y pocas nueces, de Shakespeare. Pero, al igual que esta obra, La importancia de llamarse Ernesto, entre ironías sangrantes y aceradas réplicas y contrarréplicas, deja unas cuantas ideas lúcidas sobre el amor, las apariencias y la verdadera nobleza.

Jerónimo José Martín