Bellísima recreación
La joven de la perla
[2004]
Reino Unido/Luxemburgo
(Girl with a Pearl Earring)
Peter Webber
Olivia Hetreed
Eduardo Serra
Kate Evans
Alexandre Desplat
Scarlett Johansson, Colin Firth, Tom Wilkinson, Judy Parfitt, Essie Davis
Vértigo
En 1665, el pintor holandés Jan Vermeer, pintó uno de los retratos más celebrados de la historia del arte. El emblemático cuadro, expuesto en la pinacoteca de La Haya, es uno de las cuarenta obras de Vermeer que se han llegado hasta nosotros. La película, con una magistral fotografía del portugués Eduardo Serra (premiada en el festival de San Sebastián), recrea la gestación de la obra maestra con un recital interpretativo facilitado por el inteligente guión adaptado de la novela homónima de Tracy Chevalier, que fabula con amenidad y un aire de misterio la relación entre una joven sirventa y el pintor. Griet, hija de un ceramista y protestante, tiene que ponerse a servir en casa de una familia adinerada y católica de Delft, ciudad holandesa de mayoría luterana. Maria Thins, la suegra del pintor, se afana por conseguir, entre los burgueses adinerados, nuevos encargos para el marido de su hija, madre de una familia numerosa, nuevamente embarazada. Vermeer, no es un pintor rápido, y se consagra a su tarea con un perfeccionismo abrumador. La luz, de la ciudad, del estudio del artista, se atrapa con una precisión pareja a la lograda por la célebre cámara oscura del pintor de Delft, que se hizo católico al casarse, en 1653. Ciertamente el retrato de la familia Veermer que hacen la novela y la película resulta fantasioso y un pelín injusto, como se desprende de la lectura de literatura especializada (véanse las reflexiones del historiador del arte Valeriano Bozal en Johannes Vermeer de Delft, el hermoso libro publicado en un manejable y curioso formato TF Editores). La película opta a tres Oscar en los apartados de fotografía, dirección artística y vestuario. Inolvidable paseo, al ritmo oportuno, por la delicada obra de Vermeer, con una soberbia y ubicua Scarlett Johansson (Lost in translation) y un imponente Colin Firth, taciturno y reconcentrado. Un verdadero regalo para la vista, el que nos ofrece el británico Peter Webber, que apreciarán especialmente los amantes de la pintura. Alberto Fijo