Buceo y zozobra
Life aquatic
[2005]
EE.UU.
Wes Anderson
W. Anderson
Robert Yeoman
David Moritz
Mark Mothersbaugh
Bill Murray, Owen Wilson, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Michael Gambon, Bud Cort, Seymour Cassel
Buena Vista
Esta película comienza con una gala en la que el célebre oceanógrafo Steve Zissou (Bill Murray) presenta el documental sobre su último viaje, una expedición que terminó en tragedia: su mejor amigo murió devorado por un fantástico tiburón. Al término de la proyección, Zissou declara que volverá al mar para encontrar y matar a ese tiburón. Zissou, aprendemos, es un científico que lleva largo tiempo en horas bajas, sus documentales son cada vez menos interesantes, y su equipo está mayor y desmotivado. Su último proyecto, si logra financiación, será un resumen de su vida y obra, un examen de conciencia, un último safari en el mar. Life aquatic, hay que decirlo ya, no va en serio, y el primer tramo de la película tiene mucha gracia, mientras el espectador va localizando los referentes: el comandante Cousteau, sus viajes y documentales. Pero, pasado ese glorioso momento, el guión zozobra y encalla en tierra incógnita, lejos de la comedia pura, de la historia seria, de la simple parodia, lejos de todo el mundo, sin otro fin que el capricho del tejano de 36 años Wes Anderson (Los Tenenbaums), co-guionista, director y productor de la cinta. Si hubiera encontrado el modo de terminarla bien habría sido una película genial pero, tal como le ha quedado, es una simple locura construida a base de los pequeños despropósitos que construyen la vida de Zissou y su gente a bordo del barco Belafonte, que es un monumento: la millonaria ex de Zissou (Anjelica Huston), una periodista que va a cubrir la aventura (Cate Blanchett), un supuesto hijo ilegítimo de Zissou (Owen Wilson), un veterano de las expediciones (Willem Dafoe), los becarios que le acompañan a bordo... Hay secuencias hilarantes, hay secuencias preciosas, en particular el viaje en minisubmarino más cerca de Julio Verne que de Cousteau, pero la cinta no acaba de encontrar el tono adecuado. Es una pena, particularmente en tanto que hay ideas brillantes, el reparto es magnífico y el diseño es genial. Una cinta que honradamente no se puede aconsejar a nadie, pero tampoco desaconsejar.