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Un decepcionante relato



Los fantasmas de Goya podría conformar junto con Amadeus (1984) y Valmont (1989) el grupo de
filmes europeos realizados por Milos Forman (Caslav, 1932) una vez nacionalizado
norteamericano, diferenciándose por tanto de sus primeros filmes checos como Concurso
(1963), Los amores de una rubia (1965) o Hori, Ma Panenho (1967) y de los posteriores
americanos como Alguien voló sobre el nido del ... Los fantasmas de Goya [2006]


Milos Forman  Jean-Claude Carrière, Milos Forman  Javier Aguirresarobe  Adam Boome  José Nieto  Natalie Portman, Javier Bardem, Stellan Skarsgard, Randy Quaid, Michael Lonsdale, José Luis Gómez, Unax Ugalde, Blanca Portillo  Warner Sogefilms  106 minutos  Adultos 

Los fantasmas de Goya podría conformar junto con Amadeus (1984) y Valmont (1989) el grupo de filmes europeos realizados por Milos Forman (Caslav, 1932) una vez nacionalizado norteamericano, diferenciándose por tanto de sus primeros filmes checos como Concurso (1963), Los amores de una rubia (1965) o Hori, Ma Panenho (1967) y de los posteriores americanos como Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), Ragtime (1981) o El escándalo de Larry Flynt (1996).

La película se inicia en el año 1795 para ir recorriendo los difíciles años de la Guerra de la Independencia cuya terminación pone punto y final a la cinta de Forman. Lejos de pretender ofrecer una rigurosa lección histórica, Los fantasmas de Goya sirve al cineasta para realizar una fábula en torno a uno de los retratos femeninos del pintor, cuyo personaje es interpretado por Natalie Portman. Inés es encarcelada por el tribunal de la Inquisición, tras una supuesta decisión de volver a endurecer su actuación.            

Aunque el comienzo es prometedor, la cinta va perdiendo fuerza a medida que la truculenta historia se impone sobre el personaje del pintor (Stellan Skarsgard). Conforme el guión va centrando su atención en los otros personajes, el cineasta no puede evitar establecer contrastes maniqueos y simplificaciones conceptuales que establecen un discurso argumental demasiado gratuito.

Quienes esperen encontrar un biopic similar a Amadeus quedarán desilusionados. Apenas queda esbozado el proceso creativo del artista o la trágica introversión que le ocasionan su sordera y los progresivos desastres de la Guerra de la Independencia y que fueron el detonante de su máximo desarrollo creativo. Javier Bardem que en un principio iba a interpretar al pintor, finalmente cambió su personaje por el del padre Lorenzo cuando los guionistas (el propio Forman y Jean-Claude Carrière, colaborador habitual del checo) decidieron centrar la atención en este personaje, un verdugo enloquecido y fanático.

Estéticamente más sobria que Amadeus o Valmont, es, no obstante, la puesta en escena lo mejor del filme, con una hermosa reconstrucción de la corte del XIX, mezclada con la cotidianidad del taller del artista, las tabernas, el parque del Retiro o las callejuelas de Salamanca. Un gran trabajo de decorados y vestuarios que Aguirresarobe logra plasmar con una iluminación que imita la paleta del pintor y la diferente luz de sus obras, al que se suma el notable trabajo de José Nieto con la música. Lástima de esfuerzo estético para un guión tan malo.

Marta Romero
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