Otra historia de violencia
Promesas del Este
[2007]
Estados Unidos / Gran Bretaña
(Eastern promises)
David Cronenberg
Steven Knight
Peter Suschitzky
Ronald Sanders
Howard Shore
Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel, Armin Mueller-Stahl, Sinéad Cusack, Jerzy Skolimowski
Universal
100 minutos
Adultos
Cronenberg vuelve a contar con Viggo Mortensen, su violento favorito, en thriller de calidad, que requiere un estómago capaz de soportar las habituales secuencias repulsivas del realizador canadiense. Un suburbio londinense. Un brutal asesinato, el accidentado parto de una chica eslava jovencísima, el inquietante y pétreo chófer de un joven caprichoso y alocado cuyo padre es propietario de un restaurante ruso. La última película de David Cronenberg (Toronto, 1943) es una acertada mezcla de tres elementos. El primero sería la base de su película anterior Una historia de violencia, en la que destacaba Viggo Mortensen en el doble papel de ciudadano modelo y monstruo asesino; el segundo sería el guionista Steven Knight, que ganó un oscar con Dirty Pretty Things, y vuelve a utilizar el Londres no turístico, el que no figura en las guías, como peculiar escenario de su historia; y el tercer elemento las referencias que utilizan guionista y director para su historia: El Padrino, Camino a la perdición, La bella y la bestia, y un larguísimo etcétera. Con todos esos elementos Promesas del Este es una historia original y personalísima, de las mejores que ha realizado Cronenberg. El universo del director de La mosca está saturado de violencia, una violencia morbosa y bestial, que en esta cinta tiene un par de secuencias, bien rodadas y harto desagradables. "Muestro la violencia para provocar su rechazo”, repite hasta la saciedad, mientras señala que se interesa por las personas que viven al margen de la ley, en tensión permanente, y no por la trama criminal, lo que podríamos llamar la "acción". De ahí que los asesinatos, el tráfico de drogas, la trata de blancas o la actuación de la policía parezcan anécdotas, un elemento marginal de la película, mientras que lo decisivo se juega en el retrato de los personajes principales y sus relaciones. En esta notable película tenemos un triangulo formado por Semyon, Kirill y Nikolai. Semyon ve a su hijo Kirill falto de carácter y de capacidad para sucederle. Kirill añora el cariño y el apoyo de su padre. Y entre ambos, Nikolai, enigmático, frío, profesional, estoico. Una mujer (la espléndida y siempre verosímil Naomi Watts) actúa sobre este triángulo masculino provocando efectos inesperados. Los actores se funden con sus papeles y dan un gran espectáculo, muy particularmente el tándem Mortensen-Watts. La película está bien rodada y el guión perfectamente acabado, pero el espectador tiene la sensación de que si bien ha visto una buena película le han escamoteado algo que se llama contrapunto. Así de sencillo. Así de importante.