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El dilema del prisionero







Adam y Lawrence se despiertan encadenados a la pared en un baño subterráneo. Cada uno tiene
una cinta de cassette y unas instrucciones, uno debe matar al otro. Su misión es salir con
vida, la clave es que sólo disponen de ocho horas. Así da comienzo Saw , un juego de
rompecabezas que busca el suspense, la angustia y la sorpresa. Basada en una idea de Leigh
Whannell (uno de los actores ... Saw [2004]
EE.UU.

James Wan  Leigh Whannell, basado en un argumento de James Wan y Leigh Whannell  David A. Armstrong  Kevin Greutert  Charlie Clouser  Leigh Whannell, Cary Elwes, Danny Glover, Monica Potter, Michael Emerson  DeAPlaneta 


Adam y Lawrence se despiertan encadenados a la pared en un baño subterráneo. Cada uno tiene una cinta de cassette y unas instrucciones, uno debe matar al otro. Su misión es salir con vida, la clave es que sólo disponen de ocho horas. Así da comienzo Saw, un juego de rompecabezas que busca el suspense, la angustia y la sorpresa. Basada en una idea de Leigh Whannell (uno de los actores principales y el guionista) y James Wan (encargado de la dirección), la película juega con los elementos de desconcierto utilizados en The cube y con una trama de los asesinos en serie que remite parcialmente a Seven. La originalidad de este psicópata es que no es un asesino en toda regla, sino que pone a sus víctimas en una serie de situaciones que les llevan a la muerte en sus intentos desesperados por salir con vida de la trampa.

El guión discurre entre tres tramas conectadas entre sí: el paso de los protagonistas y la investigación del caso a cargo de la cual estaba el detective Tap (Danny Glover), el presente de la familia de Lawrence, y la encrucijada de éste y su compañero de celda. En lo que respecta al pasado, las estrategias utilizadas para administrar la información y la puesta en escena son dos de los valores fuertes de Saw. Las localizaciones oscuras y opresivas, el seguimiento discreto e implacable de la cámara, y la utilización de la velocidad acelerada y la estética de video-clip (sólo en lo relativo a los asesinatos) contribuyen a crear un ambiente hostil y de irrealidad al servicio del cineasta.

Sin embargo, el inconveniente de buscar la sorpresa constantemente puede revertir negativamente en el resultado final si no se reparten las cartas milimétricamente, y ése es el gran defecto del metraje. El intento de Leigh y Wan por impactar al espectador en el desenlace final (emulando otros casos como Sospechosos habituales o El sexto sentido), hace caer toda la estructura que venían urdiendo desde el principio (no se sostiene la trama del detective ni la última vuelta de tuerca de la historia). El conjunto de piezas que configura Saw queda incompleto y se merma la calidad global del filme, aunque hay que reconocer que el objetivo último de lograr estremecer al espectador y desconcertarle queda cubierto. Una lástima porque el buen sabor de boca del comienzo acaba por dejar un regusto amargo.

Laura Montero Plata