Acciones de Documento

Finding Conrad



El director de La sombra del vampiro , aquella película sobre el rodaje de Nosferatu , se une a
dos guionistas con curiosas trayectorias ( Zak Penn : Inspector Gadget , Tras la línea
enemiga , Elektra ; y Bill Ray : El precio de la verdad , La guerra de Hart , Volcano ) para llevar a
la pantalla la historia de un atormentado y expedientado agente del FBI ( Aaron Echart ) que
sigue la pista a ... Sospechoso cero [2004]
EE.UU.  (Suspect Cero)

E. Elias Merhige  Zak Penn, Bill Ray  Michael Chapman  John Gilroy, Robert K. Lambert  Clint Mansell  Aaron Ekhart, Ben Kingsley, Carrie-Anne Moss  Columbia 

El director de La sombra del vampiro, aquella película sobre el rodaje de Nosferatu, se une a dos guionistas con curiosas trayectorias (Zak Penn: Inspector Gadget, Tras la línea enemiga, Elektra; y Bill Ray: El precio de la verdad, La guerra de Hart, Volcano) para llevar a la pantalla la historia de un atormentado y expedientado agente del FBI (Aaron Echart) que sigue la pista a un asesino en serie (Kingsley), que también le sigue la pista a él. Elias Merhige, neoyorkino del 64, intenta insuflar originalidad a un argumento trillado casi hasta llegar a los pilares de la tierra. Lo hace por casi todos los caminos posibles, pero no lo consigue.

Durante 100 largos minutos asistimos a un enfático revoltijo de imágenes muy propias de quien se confiesa admirador del más tenebroso Conrad, y viene manifestando verdadera devoción por los vericuetos del sector oscuro, la mente del asesino y monsergas semejantes, lo que parece que le ha permitido rodar un corto con Marilyn Manson, cosa que según parece debe molar cantidad.

Ben Kingsley y Carrie-Anne Moss (imaginen cómo será la película, que la novia de Neo, acostumbrada a historias raritas, parece preguntarse a cada plano "¿a qué hora se come aquí") completan el reparto de este thriller express que cuenta con todos los ingredientes que suelen chapotear en este tipo de ollas: diarrea visual intermitente, autopsias, cuerpos mutilados, perversión, pastillas, dolores de cabeza, remordimiento, teoría de la conspiración, proyectos ultrasecretos, sangre, sorprendentes desvanes, coleccionismo y malas caras. No todo el mundo puede ser Conrad, pero por intentarlo que no quede.

Alberto Fijo