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Amor, odio y respiración



Respirar. Coger aire y ver. Esto es lo que durante dos años hicieron Icíar Bollaín y Alicia
Luna para la realización de un guión arriesgado, pensado y atractivo que se ha
materializado en la última película de la directora madrileña, Te doy mis ojos . Estrenada
en la pasada edición del Festival de San Sebastián, la película parte de un deseo de conocer
y de explicar lo que ocurre en ... Te doy mis ojos [2003]
España

Icíar Bollaín  Icíar Bollaín, Alicia Luna  Carles Gusi  Ángel Hernández Zoido  Alberto Iglesias  Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sardá  Alta Films 

Respirar. Coger aire y ver. Esto es lo que durante dos años hicieron Icíar Bollaín y Alicia Luna para la realización de un guión arriesgado, pensado y atractivo que se ha materializado en la última película de la directora madrileña, Te doy mis ojos. Estrenada en la pasada edición del Festival de San Sebastián, la película parte de un deseo de conocer y de explicar lo que ocurre en uno de los tantos hogares españoles cuando el marido maltrata a la mujer y ella aguanta.

En el año 2000 Icíar Bollaín presentó un cortometraje, Amores que matan, que abordaba el tema desde otro punto de vista, el del maltratador. El rodaje de este falso documental y la preocupación por el tema le adentraron en un trabajo de investigación intenso, pasando por asociaciones de mujeres, psicólogos y, sobre todo, muchas vivencias.

Luis Tosar y Laia Marull (ambos premiados en San Sebastián) son los protagonistas de esta historia, la pareja colocada en el punto de mira. En Te doy mis ojos Bollaín abandona el protagonista colectivo de Flores de otro mundo (1999) para enfrentarse cara a cara con Pilar y con Antonio, en una película mucho más comprometida y mejor desarrollada que la anterior. Antonio, interpretado por un espléndido Tosar, es un hombre sin autoestima e inseguro que sufre procesos de ira que le hacen pegar a su mujer. Su registro pasa de la ternura a la violencia con una facilidad sorprendente que el espectador sufre junto a su mujer. Pilar, una mujer que aunque parece débil es fuerte y lucha por amor. El desarrollo rítmico de la película está marcado por su respiración. Una respiración que el espectador oye, siente y padece a través de su personaje.

Icíar Bollaín ha abandonado los tópicos al elegir a una pareja joven en un Toledo cargado de arte, ha superado los juicios, al mostrar una realidad donde existen dos partes que sufren, y ha demostrado su gran labor como directora. Tanto la dirección de actores (donde también hay que destacar el trabajo de Candela Peña), como la planificación y la composición de una banda sonora que acompaña líricamente a las imágenes, contribuyen a elevar el nivel de una película inteligente, contundente y oportuna.

Laura García Pousa