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Peter Jackson , aficionado a J.R.R. Tolkien desde hace mucho tiempo, se convierte con la
Trilogía de El señor de los anillos , en la primera persona que dirige tres largometrajes a la
vez. En 1994 Peter Jackson cosechó un éxito generalizado por su largometraje Criaturas
celestiales , que fue premiado con el León de Plata en el Festival de Cine de Venecia y recibió
una nominación al Oscar ... Peter Jackson
director


Peter Jackson, aficionado a J.R.R. Tolkien desde hace mucho tiempo, se convierte con la Trilogía de El señor de los anillos, en la primera persona que dirige tres largometrajes a la vez. En 1994 Peter Jackson cosechó un éxito generalizado por su largometraje Criaturas celestiales, que fue premiado con el León de Plata en el Festival de Cine de Venecia y recibió una nominación al Oscar al Mejor Guión. Escrita por Jackson y su colaboradora, Fran Walsh, la película se basa en un crimen infame ocurrido en Nueva Zelanda en los años cincuenta. Cuenta la historia de dos jóvenes con una gran imaginación cuya obsesiva amistad las lleva a matar a la madre de una de ellas.

Otras películas suyas son Agárrame esos fantasmas, protagonizada por Michael J. Fox, el largometraje de muñecos para adultos Meet the feebles y braindead (Tu madre se ha comido a mi perro), que Jackson coescribió y exhibió en festivales de todo el mundo y que le hizo ganar 16 premios internacionales de ciencia-ficción, incluyendo el prestigioso Saturn. Jackson también ha codirigido el documental para televisión Forgotten silver, que triunfó en el circuito de festivales cinematográficos.

Nacido en Nueva Zelanda el día de Halloween de 1961, Jackson empezó a hacer películas con la cámara Super 8 de sus padres siendo muy joven. A los diecisiete años dejó el colegio y, al no encontrar trabajo en la industria cinematográfica neozelandesa, como esperaba, empezó a trabajar como aprendiz de fotograbado. Después de comprarse una cámara de 16 mm, Jackson emprendió el rodaje de una breve comedia de ciencia-ficción que, tres años después, se había convertido en un largometraje de setenta y cinco minutos llamado Mal gusto, financiado íntegramente con su propio sueldo. Finalmente la New Zealand Film Commission le dio dinero para terminar la película, que se ha convertido en un clásico de culto.

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