Emmerich I, el aparatoso
10.000
[2008]
Estados Unidos
(10,000 B.C.)
Roland Emmerich
R. Emmerich, Harald Kloser
Ueli Steiger
Alexander Berner
H. Kloser, Thomas Wander
Steven Strait, Camilla Belle, Cliff Curtis, Joel Virgel, Ben Badra, Mo Zainal, Nathanael Baring, Marco Khan, Reece Ritchie, Kristian Beazkey, Mona Hammond
Warner
109 minutos
Jóvenes
El director
alemán sube otro peldaño en su ascensión hacía la quintaesencia del cine
aparatoso.
La trayectoria
del realizador alemán de 52 años Roland Emmerich, formado en la Escuela de Cine y TV de
Munich, está marcada por películas de elevado presupuesto que suponen grandes
esfuerzos de producción al servicio de una espectacularidad que con demasiada
frecuencia no tarda en convertirse en pura megalomanía. A títulos como Stargate, Independence Day, Godzilla y El
día de mañana se suma 10.000, una historia ambientada en el año 10000 a. C.: la aclaración
parece obligada porque los distribuidores españoles han decidido que no era
necesario poner antes de Cristo, quizás porque Emmerich no ha tenido muchos
remilgos para mezclar elementos de distintas épocas posteriores al momento del
título original. Emmerich firma el guión con el debutante Harold Kloser, un compositor
austríaco de música de cine que –por desgracia- debuta como escritor. Una
anciana y cavernosa voz en off nos sitúa en la peripecia de una tribu de
cazadores que pasa mucha hambre porque la caza escasea. Lo que viene a continuación es un remedo de Apocalypto, una
persecución con paisajes de postal de agencia de viajes, en la nieve, en el
desierto y en la jungla, protagonizada por un muchachito lelo y con rastas que
busca a una amiga muy mona a la que han secuestrado unos malvados cazadores de
esclavos. Emmerich saca a pasear su conocido don para las tramas densas, los
conflictos elaborados y los diálogos sutiles. Esta vez, a pesar de los 75
millones de dólares de presupuesto, la puesta en escena es elemental y poco
imaginativa, con un uso de los efectos digitales que en bastantes momentos es
verdaderamente ridículo, casi un videojuego de serie B. Es llamativa la falta
de imaginación de Emmerich en muchas secuencias de acción, rutinarias y
elementales en su concepción visual, que abusa de las tomas aéreas con la
pretensión de imponer un toque épico a secuencias casi cómicas.
El tándem Emmerich-Kloser ya trabaja en una nueva película, que lleva por
título 2012, no sabemos si a. C. o d. C. De cualquier manera, que Dios nos coja
confesados. Al lado de 10.000, Independence Day podría parecer una
película notable y El patriota una obra maestra. Cosas del no siempre
apasionante mundo del cine.