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Las brumas del XVII español



Agustín Díaz Yanes es un buen director y vuelve a demostrarlo en esta película, que si no me
despierta especial entusiasmo es más por culpa de las propias novelas de Pérez-Reverte que
por las opciones que ha tomado Díaz Yanes en la adaptación. El director ha reunido un reparto
estupendo y lo ha sabido dirigir. Desentona la absurda elección de Blanca Portillo (buena
actriz donde las ... Alatriste [2006]
España

Agustín Díaz Yanes  A. Díaz Yanes, basado en “Las aventuras del Capitán Alatriste” de A. Pérez-Reverte  Paco Femenía  Pepe Salcedo  Roque Baños  Viggo Mortensen, Elena Anaya, Javier Cámara, Jesús Castejón, Antonio Dechent, Juan Echanove, Eduard Fernández, Ariadna Gil  Fox 

Agustín Díaz Yanes es un buen director y vuelve a demostrarlo en esta película, que si no me despierta especial entusiasmo es más por culpa de las propias novelas de Pérez-Reverte que por las opciones que ha tomado Díaz Yanes en la adaptación. El director ha reunido un reparto estupendo y lo ha sabido dirigir. Desentona la absurda elección de Blanca Portillo (buena actriz donde las haya) para interpretar a un monje y desentona Viggo Mortensen. Me explico: Viggo tiene una presencia imponente pero su castellano declamativo es chocante y, de hecho, choca durante toda la película. Cosa bastante inexplicable porque hemos podido comprobar -en la rueda de prensa madrileña y en las entrevistas personales- que Viggo habla muy bien el castellano (debe ser que le han animado a tapar su acentazo argentino y el esfuerzo por hablar castellano-leonés ha pasado factura). Eso sí, y que quede claro, un tío inteligente, culto y educado donde los haya.

Díaz Yanes (Madrid, 1950) ha adaptado cuatro de las novelas de la saga y esa opción tiene ventajas, pero también muchos inconvenientes. Las primeras son evidentes: hay más secuencias de acción, más personajes, más duelos interpretativos, más variedad de escenarios, la historia se cierra mejor con la derrota de Rocroi. Los inconvenientes son muy graves: los personajes no tienen recorrido y resultan planos, el ritmo es excesivamente quebrado y falta intensidad, los detonantes no se aprovechan bien y la sensación de conjunto de postales se puede ir apoderando del espectador. Un folletín (ese género es el de las aventuras de Alatriste, que imitan-homenajean a Dumas) debiera haber tenido más continuidad.

La épica de los perdedores

La película respeta con una fidelidad -para mi gusto excesiva- la visión monocorde y, a la larga, bastante elemental de Pérez-Reverte sobre el XVII español. La confesada admiración de Díaz Yanes por las maneras narrativas de Paul Schrader es muy perceptible en toda su obra, también en Alatriste. Cada cual es muy libre de poner el foco en lo que más le guste o le interese y detenerse en los aspectos que más le atraigan, pero a mí me parece bastante pueril esa épica derrotista del escritor -está en la película-, con una profusión de poses cínicas, sombrías y desengañadas, que terminan por resultar agotadoras y piden a gritos contrapuntos.

Son los efectos, mil veces comentados, de mirar una época pasada con los parámetros escépticos del presente. Los parámetros de alguien que vive en el presente con nostalgia de las grandezas gloriosas de un pasado (el de los Austrias mayores) pero sin asumir todos los elementos que hacían grande ese pasado.

En la parcela técnica, Paco Femenía y Roque Baños nos brindan una fotografía y una música de gran calidad. El diseño de producción está bastante bien.  Telecinco, por medio de Estudios Picasso, su productora de ficción, ha echado el resto en esta superproducción de 22 millones de euros, rodada en muy hermosas localizaciones, que no está de más que detallemos porque son lugares muy visitables: Talamanca del Jarama, El Monasterio del Escorial, El Álamo, Cádiz, Tarifa, Sevilla, Úbeda, Palacio del Conde de Guadiana, Baeza, Palacio de Jabalquinto, Viso del Marques, Santa Cruz de Mudela, Uclés y el Monasterio de Uclés.

En fin, que Alatriste no funciona como película de aventuras porque ni lo es ni lo pretende (su protagonista es un asesino oscuro y trágico, como recordó Pérez-Reverte en la rueda de prensa). Tampoco termina de carburar como drama histórico, porque sus personajes son esquemáticos y las tramas simples hasta decir basta. Una buena prueba de lo que digo es lo bien que funcionan las tramas Mortensen-Gil, Ugalde-Anaya.

Con todo, estamos ante un cine bien hecho, nada que ver con aquella cosa de vergüenza ajena llamada Tirante El Blanco. Veremos lo que pasa con Los Borgia, de Antonio Hernández, y Teresa, muerte y vida, de Ray Loriga, a quien, por cierto, dedica Díaz Yanes su película.

Alberto Fijo
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