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La cara amable del Islam



Un anciano y su nieta viajan con destino a una reunión de derviches. Tercera película de
Nacer Khemir, pintor y escritor tunecino educado en Francia.



Tercera película de Nacer Khemir , pintor y escritor tunecino educado en Francia, que probó
fortuna en el cine hace más de veinte años, con Les baliseurs du desert. Cuenta una historia
que parece sacada de Las mil y una noches; Bab'Aziz ... Bab'Aziz [2005]
Túnez / Francia

Nacer Khemir  N. Khemir, Tonino Guerra  Mahmoud Kalari  Isabelle Rathery  Armand Amar  Parviz Shahinkhou, Maryam Hamid, Nessim Kahloul, Mohamed Grayaa, Golshifteh Farahani  Karma Films  98 minutos  Jóvenes-Adultos 

Un anciano y su nieta viajan con destino a una reunión de derviches. Tercera película de Nacer Khemir, pintor y escritor tunecino educado en Francia.

Tercera película de Nacer Khemir, pintor y escritor tunecino educado en Francia, que probó fortuna en el cine hace más de veinte años, con Les baliseurs du desert. Cuenta una historia que parece sacada de Las mil y una noches; Bab'Aziz es un viejo sabio ciego que, guiado por su pequeña nieta Ishtar, atraviesa el desierto para acudir a la reunión de derviches que se celebra cada treinta años. Un derviche es un miembro de una hermandad religiosa y ascética islámica, que vive como un mendigo, sin posesiones materiales, en busca de la sabiduría. Bab'Aziz explica a su nieta que aunque la cita no se fija en un lugar, los invitados siempre encuentran el camino. También le cuenta la historia de un joven príncipe que, absorto en la contemplación de su imagen en el agua, olvidó su reino y fue olvidado por los suyos. Esta imagen será un leit-motiv en la historia. A lo largo del viaje encuentran a otros caminantes: Zaid, poeta en busca de una poetisa que enamoró con su canto; Osman, que busca un palacio que encontró al caer en un pozo; un príncipe que abandonó su reino para vivir como un derviche; un joven que busca venganza; los djinns que moran entre tumbas.

Bab'Aziz es una bella historia atemporal, que podría transcurrir en el año mil, o en el siglo pasado, sino aparecieran una moto, un avión y un hotel moderno en algún momento de la narración, para indicarnos que no estamos soñando, ni muy lejos. Como en sus anteriores filmes la estética manda, y la fotografía del desierto, obra del iraní Mahmoud Kalari es bellísima, e incluye la vieja ciudad de Bam, ahora destruida por un terremoto. Pero la fotografía, y la música, están al servicio de una historia seria y tierna a la vez, que como buen cuento árabe, se desarrolla a través de otras muchas historias, que comparten un mensaje de humanidad: escuchar, comprender, buscar un destino, aceptar la muerte. Mensaje que puede ser compartido por cualquier espectador, con independencia del credo que tenga, aunque no cabe duda de que el director quiere recordar que el mundo islámico y su espiritualidad no son siempre sinónimos de fanatismo violento.

Fernando Gil-Delgado