Demasiadas motos
Carolina
[2003]
EE.UU./Alemania
Marleen Gorris
Katherine Fugate
John Peters
Alan Heim
Steve Bartek
Julia Stiles, Alessandro Nivola, Shirley MacLaine, Mika Boorem
Filmax
Marleen Gorris (Holanda, 1948) dirige su octavo largometraje. En 1995 ganó el Oscar a la película extranjera por Antonia, una película con bastantes parecidos a Carolina. Julia Stiles (Ofelia en el excelente Hamlet de Almereyda) es Carolina, una veinteañera californiana, que vive en Los Ángeles y trabaja -como productora- en un concurso televisivo rosa que organiza citas a ciegas. Carolina se llama así por el estado desde el que su bebedor y mujeriego padre puso una postal al momento de nacer ella. Con idéntico mecanismo, sus dos hermanas se llaman Georgia y Maine. Una abuela iconoclasta y sentenciosa (Shirley MacLaine) se encargó de criar a las chicas en un ambiente caracterizado por la libertad de espíritu y el aire bucólico: la hermana de la abuela es una madame talludita que va a comer a la casa familiar acompañada de cuatro fulanas, que entre plato y plato resuelven dudas a la pequeña Maine que lee El amante de Lady Chatterley. Otros visitantes son gorrones y desocupados, de los que Carolina ha decidido librarse estableciéndose por su cuenta. Carolina no encuentra al hombre adecuado, pero tiene un buen amigo, vecino y confidente, llamado Albert, un negro literario que escribe literatura rosa. Gorris sabe dirigir y ha contado con un excelente plantel de actores. La película es, inicialmente, divertida y dinámica, pero se dispersa hasta acercarse excesivamente a un híbrido entre la sitcom de strong profanity y la soap opera acid, quizás porque el guión lo firma una de las guionistas de Xena, la princesa guerrera. La conocida militancia feminista-libertaria de Gorris se hace presente en un tono agresivo que incluye varios chistes calculadamente irreverentes. Todo se encamina a vender un variado surtido de mensajes-motos: que cada uno haga lo que le dé la gana, tu cuerpo es tuyo: úsalo antes de que se arrugue, abajo la familia patriarcal, matrimonio no gracias, la fidelidad es para los feos, el trabajo diario y sencillo para carcas grises y reaccionarios, los hombres son unos canallas mientras no se demuestre lo contrario... La moto más llamativa de la escudería Gorris es el toque mágico-ternurista, que propugna la tolerancia beatífica como soporte de una comuna de diseño liderada por el espíritu de Shirley MacLaine.