Una sátira mordaz
Casual day
[2008]
España
Max Lemcke
Pablo Remón, Daniel Remón
Javier Palacios
Pite Piñas, Laurent Dufreche
Pierre Omer
Juan Diego, Javier Ríos, Luis Tosar, Estíbaliz Gabilondo, Arturo Valls, Alberto San Juan, Malena Alterio
Buena Vista
95 minutos
Jóvenes-Adultos
Max Lemcke debuta con una sátira sociolaboral sobre una
práctica común de muchas empresas occidentales.
El realizador
madrileño Max Lemcke (40 años) se
estrena con este largo que escriben dos guionistas noveles. Casual Day es el nombre de una práctica
empresarial importada de EEUU, por la que cada viernes se invita a los
empleados a vestir de modo más informal. Algunas empresas organizan un día
completo de ida al campo, para relacionarse en un contexto relajado. Ruy, un chico de unos 25 años, ha entrado a trabajar en una empresa donde
José Antonio, el padre de su novia Inés, tiene un puesto importante. En esta
empresa también trabaja Marta, que a la
vez es amiga de Ruy y la mejor amiga de Inés. El preceptor de Marta es Cholo,
amigo de José Antonio. Arozamena, Velasco, Morales y Bea también son empleados,
pero de menos categoría. Y en este contexto laboral no puede faltar otro
personaje relevante: el psicólogo. Últimamente proliferan las películas
que se sumergen de lleno en el mundo laboral para reflejar situaciones de
poder, explotación, hipocresía o amistad: la reciente Bienvenidos a Farewell-Gutmann, del novel Xavi Puebla, presentada en el pasado Festival de Málaga, o la ya
conocida Smoking Room (2002),
dirigida por Roger Gual y Julio D. Wallovits, por ejemplo. Casual Day se inscribe en este grupo
temático de nuevas películas españolas aunque, como comenta el propio director,
estéticamente se inspira en Glengarry
Glen Ross (James Foley, 1992)
pues se toma con calma la composición de cada escena y hace del diálogo el
motor de progresión dramática, muy a la manera de Mamet. Lemcke cuida especialmente la fotografía, con el uso de
predominante de los colores fríos,
reflejo de la situación interior de los personajes. El guión está bien
desarrollado, con sólo alguna historia previsible. Esta película coral, que discurre
prácticamente en tiempo real y en unas pocas localizaciones al aire libre,
resulta una comedia ácida, sin grandes pretensiones, pero de cierto interés.
Los diferentes personajes, bien dirigidos (se impone un Juan Diego soberbio, en el papel de jefe cínico y prepotente),
reflejan diferentes arquetipos, auténticos, creíbles, nada caricaturescos. La
cinta consigue interpelarnos, planteando reflexiones sobre los valores
imperantes, y sobre la vida que se quiere o no llevar. Casual Day se presentó en secciones fuera de concurso en San
Sebastián y Málaga.