Bier hace las Américas
Cosas que perdimos en el fuego
[2007]
Estados Unidos / Reino Unido
(Things we lost in the fire)
Susanne Bier
Allan Loeb
Tom Stern
Pernille Bech Christensen, Bruce Cannon
Johan Söderqvist
Halle Berry, Benicio del Toro, David Duchovny, Alison Lohman, Omar Benson Miller
Universal
118 minutos
Jóvenes-Adultos
Susanne Bier (Después de la boda) rueda en Estados Unidos un intenso drama sobre la pérdida, la amistad y la drogodependencia. La directora danesa Susanne Bier es una discípula aventajada de Lars Von Trier, y en su cine quedan algunos elementos de esa escuela que su creador ha dado por cerrada. Tras la buena acogida por parte del público y la crítica de Hermanos, y sobre todo Después de la boda (nominada al Oscar a la mejor película extranjera), Bier ha saltado el charco y ha contado para su nueva película con los engranajes propios de la industria americana: unos grandes estudios -Dreamworks-, dos productores conocidos -Sam Mercer, el habitual de Shyamalan, y Sam Mendes, el director de American beauty y Camino a perdición- y un reparto casi estelar. El resultado es una película interesante, un drama muy al gusto hollywoodiense con guiños “dogmáticos” en dosis moderadas, primerísimos planos, algo de cámara en mano y poco, muy poco más. Tengo que confesar que Susanne Bier no me apasiona, entre otras cosas por su tendencia a recargar el drama, algo parecido a lo que hace González-Iñárritu pero en versión nórdica (es decir, todo más frío y melancólico). Sin embargo, reconozco que tiene un don especial para plasmar con imágenes la densidad de algunas tragedias humanas. Pocas veces he visto reflejar en el cine la inclemencia del cáncer como en Después de la boda (y películas sobre esta enfermedad hay miles), pocas también el vacío y el shock emocional que produce en una madre joven la muerte de su marido y el difícil trayecto que hay que recorrer para rehacer una vida. La realizadora danesa sabe sortear las caídas de ritmo del guión de Allan Loeb, cargando de humanidad a sus personajes precisamente a través de la imagen. Podría decirse que lo que no es capaz de contar la historia lo cuenta la cámara. De todas formas siempre habrá quien se sature de miradas, gestos o planos detalle, aunque estas miradas vengan de un reparto que funciona a la maravilla, tanto que hasta parecen disfrutar del intenso drama en el que están metidos.