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Un Wenders menor



El prestigoso director alemán afincado en Los Ángeles vuelve a la carretera. Lo hace de la
mano de Sam Shepard , guionista de la memorable París, Texas (1984). Shepard , también
actor, interpreta a Howard Spence , un actor en declive, egoísta y alcoholizado. Al
enterarse de que tuvo un hijo, Spence decide ir en su busca abandonando el rodaje de una
película del oeste en la que interpreta ... Llamando a las puertas del cielo [2006]
Alemania/Francia/EE.UU.  (Don’t come knocking)

Wim Wenders  Sam Shepard  Franz Lustig  Peter Przygodda, Oli Weiss  T-Bone Burnett  Sam Shepard, Jessica Lange, Tim Roth, Sarah Polley, Gabriel Mann, Eva Marie Saint  Araba-UIP 

El prestigoso director alemán afincado en Los Ángeles vuelve a la carretera. Lo hace de la mano de Sam Shepard, guionista de la memorable París, Texas (1984). Shepard, también actor, interpreta a Howard Spence, un actor en declive, egoísta y alcoholizado. Al enterarse de que tuvo un hijo, Spence decide ir en su busca abandonando el rodaje de una película del oeste en la que interpreta un papel secundario. Para lograr encontrar al hijo desconocido se verá obligado a rebobinar una vida lastimosa, caracterizada por la promiscuidad sexual y la huida compulsiva de todo compromiso.

La película está muy bien hecha, como todas las de Wenders, con una fotografía y una música deslumbrantes, a cargo del sureño T-Bone Burnett (En la cuerda floja, O Brother!, Cold mountain) y del alemán Franz Lustig, autor de la asombrosa fotografía de Tierra de abundancia. Pero es poco original y se parece demasiado a la reciente Flores rotas, de Jim Jarmusch, uno de los grandes del cine indie.

En resumidas cuentas, estamos ante una cinta apreciable pero claramente inferior a la en apariencia mucho más modesta Tierra de abundancia, rodada mientras se solucionaban algunos problemas de producción de Llamando a las puertas del cielo. Hay un empacho de metáfora, y los conflictos están mal llevados. Tierra de abundancia tenía menos pose, muchas menos ínfulas que su predecesora. Por eso resulta bastante más auténtica y sincera.

Alberto Fijo
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