Gamberrada decepcionante
Death proof (Grindhouse)
[2007]
EE.UU.
Quentin Tarantino
Q. Tarantino
Q. Tarantino
Sally Menkes
VV.AA.
Kurt Russell, Rosario Dawson, Vanessa Ferlito, Jordan Ladd, Rose McGowan, Sydney Poitier, Tracie Thomas, Mary Elizabeth Winstead
Aurum
95 minutos
Adultos
Siento tener que decirlo, pero así lo veo: la última de Tarantino es una decepcionante gamberrada a la que pierde su vocación de ser "cutre" a toda costa. De Tarantino admiro su capacidad de sorprender, plano sí, plano también, con situaciones y diálogos que rebosan ingenio y vitalidad. Ahí están grandes películas como Reservoir dogs (1992) y Pulp fiction (1994), y productos tan estilizados como Kill Bill (2003-2004). Pero, cada vez que Tarantino se junta con Robert Rodríguez, los dos salen perdiendo (los "abiertos" hasta el amanecer, 1996-1999, o la cercana Sin City, 2005). Este Grindhouse (supuesto homenaje -es socorrido llamar homenaje a lo que podría ser un intento puro y duro de ganar dinero- a películas de bajísimo presupuesto y notable libertad creativa estrenadas en los 70) está dividido en dos películas: Planet Terror y esta Death proof, estrenadas en una sóla película de 3 horas en Estados Unidos, y presentada de manera separada en Europa ante la falta de entusiasmo con que ha sido acogida en Estados Unidos (25 millones de recaudación y 70 de presupuesto). Esta vez la historia se desarrolla de forma lineal (sin los habituales saltos temporales de otras películas de Tarantino) y trata sobre un conductor psicópata que atropella sin piedad a chicas jóvenes, bien ajustadas de ropa y deslenguadas. El problema viene al describir los personajes. Acostumbrados a retratos irrepetibles (Señor Lobo, Vincent Vega, Bill, Beatrix Kido), los personajes de esta Death proof no dejan huella, se empobrecen con diálogos de "camioneros" de una primariedad repetitiva y agotadora. Desde el sosito psicópata que interpreta Kurt Russell (muy lejos de la elegante y perversa maldad de Bill) a la docena de chicas "frescas" que interesan muy poco en su plana zafiedad, Tarantino no logra enganchar con el espectador más que en contadísimos momentos. Consciente de la linealidad y falta de interés de la historia, el director de Pulp fiction acaba la película con una vibrante persecución, lo mejor junto con la banda sonora. Claudio Sánchez