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Comedia arromántica



Adam Brooks dirige una agridulce comedia romántica que arranca con un planteamiento muy
sugestivo para seguir después una senda convencional y anodina.



Will Hayes es un ejecutivo treintañero a punto de divorciarse. Su hija de 10 años no entiende
la situación y le pide a su padre que le cuente cómo se enamoró de su madre. Hayes le propone un
juego: le contará la historia de su vida, y ... Definitivamente, quizás [2008]
Reino Unido / Estados Unidos  (Definitely, maybe)

Adam Brooks  A. Brooks  Florian Ballhaus  Peter Teschner  Clint Mansell  Ryan Reynolds, Elizabeth Banks, Isla Fisher, Rachel Weisz, Derek Luke, Abigail Breslin  Universal  112 minutos  Jóvenes-Adultos 

Adam Brooks dirige una agridulce comedia romántica que arranca con un planteamiento muy sugestivo para seguir después una senda convencional y anodina.

Will Hayes es un ejecutivo treintañero a punto de divorciarse. Su hija de 10 años no entiende la situación y le pide a su padre que le cuente cómo se enamoró de su madre. Hayes le propone un juego: le contará la historia de su vida, y de sus amores con tres mujeres, y su hija tendrá que descubrir cuál de ellas es su madre.

El planteamiento de Adam Brooks (guionista de comedias románticas como la espantosa Wimbledon o la apañada French Kiss) es sugestivo, igual que el arranque de la película con una espontánea Abigail Breslin en plan curiosa empedernida y una buena dosis de perspectiva crítica; en este caso al modo de impartir la educación sexual en las escuelas americanas.

Pero esto es sólo inicio, parece que después Brooks (que también escribió aquel soso engendrillo titulado Bridget Jones: sobreviviré) se lo piensa dos veces, prefiere no arriesgar demasiado y adopta una narrativa clásica -un flashback interrumpido de vez en cuando por las preguntas de Maya a su padre-, con una visión más "adaptada" a la realidad o lo que es igual más desencantada y pasota, menos crítica (excepto un par de bromas políticas) y sobre todo menos romántica, porque lo que cuenta Definitivamente, quizás no es la conquista del amor, sino más bien su irremediable pérdida. Y en este sentido, la cinta acaba siendo decididamente anti-romántica a pesar del amañado y embustero final, tan falso que acaba resintiendo hasta la actuación de la propia Abigail Breslin (dicen que a los niños se les nota cuando mienten).

Brooks se ha rodeado de un buen equipo técnico que dan empaque a esta agridulce comedia que se alarga dieciséis años en el tiempo. La fotografía –de Florian Ballhaus (El diablo se viste de Prada)- está muy cuidada y la banda sonora de Clint Mansell (La fuente de la vida) ayuda como elemento de transición en el tiempo. La cinta cuenta además con un reparto femenino convincente –mucho más que el protagonista masculino- en el que destacan, además de Breslin, Rachel Weisz e Isla Fisher.

Un peldaño más de una escalera de películas que rugen mucho y muerden poco: agotan su originalidad en un par de sketches.

Ana Sánchez de la Nieta
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