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El "Grabi" y la "Sunsi"



En su tercera película Jesús Ponce (Sevilla, 1971) demuestra, una vez más, su debilidad
por personajes marginales. Después de 15 días contigo (2005) y el thriller "ibérico"
Skizo (2006), el director andaluz centra una historia con numerosos filones cómicos en el
"Grabi", la "Sunsi", el "Kevin"... jóvenes de litrona sin oficio ni beneficio que ven la vida
pasar desde el mismo banco del ... Déjate caer [2008]
España

Jesús Ponce  J. Ponce  Daniel Sosa  Fernando Franco  Juan Cantón  Iván Massagué, Darío Paso, Juanfra Juárez, Pilar Crespo, Mercedes Hoyos, Isabel Ampudia, Fanny de Castro, Victoria Mora, Juan Motilla  Alta Classics  106 minutos  Adultos 

En su tercera película Jesús Ponce (Sevilla, 1971) demuestra, una vez más, su debilidad por personajes marginales. Después de 15 días contigo (2005) y el thriller "ibérico" Skizo (2006), el director andaluz centra una historia con numerosos filones cómicos en el "Grabi", la "Sunsi", el "Kevin"... jóvenes de litrona sin oficio ni beneficio que ven la vida pasar desde el mismo banco del mismo barrio de la misma ciudad.

La película de Ponce se apoya en un guión muy sólido, con personajes bien trazados y buenos diálogos que pasan con sencillez de la comedia al drama, y unas interpretaciones creíbles y conmovedoras en su humano patetismo. La mayoría de los actores provienen de la televisión y algunos de ellos se estrenan con esta película en la pantalla grande. Por este motivo tiene aún más valor la dirección de actores y la naturalidad que desprenden todas las interpretaciones, especialmente la de Ivan Massagué que tiene, en mi opinión, la escena más divertida de la cinta (y que uno lamenta que su personaje no tenga más desarrollo), y la de Mercedes Hoyos que borda sus diálogos (probablemente los mejores del guión del propio Jesús Ponce).

Como en otras películas actuales los conflictos dramáticos se centran excesivamente en el sexo: la vecina de "mala fama", la panadera que engaña al marido, las conversaciones monotemáticas del "trío del banco", los cuernos del "Kevin" a la hermana del "Grabi"... Pero hay varias diferencias con la tipología clásica y rutinaria de jóvenes hormonales que el cine actual suele mostrarnos.

Ciertamente se abusa de diálogos reiterativamente soeces, pero hay un contrapeso en forma de gestos de generosidad y ternura que hacen que los personajes no sean simplemente pedazos de mucha carne y poco hueso que "van a lo que van". Esto hace que la película dé que pensar, deslizando ideas interesantes sobre el drama del desempleo (también el voluntario), la influencia de la telebasura o la banalización del sexo y sus repercusiones en las relaciones de verdadero afecto. Cápitulo aparte merece el duro retrato que hace Ponce de los padres (interesante, pero excesivamente caricaturesco y uniforme,  y a veces muy divertido).

Lástima que la película tenga un final tan poco redondo, que parece no llegar a ningún sitio cuando en realidad llega mucho más lejos que las obras de muchos pedagogos visuales.

Claudio Sánchez