Bienvenido Mr. Marshall a la uruguaya
El baño del Papa
[97]
Uruguay / Brasil / Francia
Enrique Fernández, César Charlone
E. Fernández
César Charlone
Gustavo Giani
Luciano Supervielle, Gabriel Casacuberta
César Troncoso, Virginia Méndez, Virginia Ruiz, Mario Silva, Henry de León, José Arce, Nelson Lence, Rosario Dos Santos, Hugo Blandamuro, Alex Silva
Golem
97 minutos
Jóvenes-Adultos
Fernando
Meirelles coproduce esta cinta uruguaya premiada en una sección paralela de San
Sebastián y el Huelva.
El
cine uruguayo casi no existía hasta los años 90. En 2002, el director de
fotografía uruguayo César Charlone
es nominado al Oscar por La ciudad de
Dios del brasileño Fernando
Meirelles, lo que facilita dar a conocer al mercado exterior que Uruguay
existe. El baño del Papa, coproducida por Meirelles
es una película meritoria
que tiene elementos de interés en el guión y en el diseño de fotografía, y que cuenta con un buen número de actores que
actúan con veracidad y logran momentos verdaderamente emotivos. La
historia recuerda mucho a la que nos contaron (bastante mejor) Bardem, Berlanga y Mihura en Bienvenido Mr. Marshall (1952). Aquí la
historia tiene lugar en Melo, una localidad pequeña y pobre de Uruguay que en
el año 1988 fue visitada por el Papa Juan Pablo II. Ante la previsión de una
llegada masiva de peregrinos, los habitantes de Melo se preparan para vender
comida y ofrecer servicios a los visitantes del pueblo y así mejorar su
situación económica. La
película se ve con agrado en la primera parte manteniendo un cierto ritmo en el
desarrollo de historias pequeñas de un pueblo sencillo. Pero en el nudo la
cinta muestra carencias: los personajes no evolucionan bien y las relaciones
entre ellos son difusas. Por otra parte, el guión es tendencioso y simplista en
la uniformidad del retrato social, un defecto muy común, que resta frescura y
verosimilitud a una película que se hace monocorde. Por
otra parte la película se descompensa con los cambios de diseño de fotografía
(que pasa de un realismo "sucio", casi documental, a un diseño muy lírico con
juegos de luces y sombras) y, sobre todo, con los diferentes tonos emocionales
de la película (casi toda la película austero y distanciado, y en la parte
final más bien llamativo e hiperdramático). Esto le hace daño a la película en
las escenas finales de la visita del Papa en las que el diseño de la música y
del montaje resultan demasiado chillones, excesivamente maniqueos
(especialmente en una película que pretendía centrarse en los tonos "grises").
La película ganó el Premio Horizontes Latinos en San Sebastián y el
premio al guión en Huelva.