Animación española a la altura de Disney
El bosque animado
[2001]
España
Manolo Gómez, Ángel de la Cruz
Ángel de la Cruz
Arturo B. Kress
Buena Vista
Dijo Tristan Bernard en una ocasión: "dos cosas me admiran: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres". Si por 'bestias' entendemos 'animales', Bernard describió sin saberlo El bosque animado. Animado porque "si vas en silencio y armonía con la naturaleza verás cómo todo cobra vida" (Manolo Gómez, codirector). Pero los señores D'Abondo y su criado Rosendo no se paran a escuchar. Sólo a cazar topos. A cazar a Furi, a Linda,... Este es el conflicto que vertebra la primera película de animación europea (y española) en 3D, con el permiso de Megasónicos. Pero la novela homónima de Wenceslao Fernández Florez presenta un sin fin de atractivas historias. Quizá Ángel de la Cruz se haya dejado demasiadas en el tintero. Eso sí, el film consigue transmitir el mismo espíritu que la novela de 1943. En El bosque animado se respira dedicación, sinceridad (no hay más que ver a Furi tiritar de amor) y muchas horas de trabajo. En la fraga de Cecebre todo es tangible: la niebla de los montes de Galicia, las gotas de agua que casi te mojan, las hojas de los árboles que caen a tu lado, la intensidad del sol que cambia según la hora,... Y sigue la lista de proezas: casi 30 personajes se pasean por la pantalla. Cada uno con su aspecto, su personalidad y su voz (impecable labor de doblaje). Furi, un topo inseguro y enamorado que aprende que cuando no haces algo por miedo al fracaso ya has fracasado; Carballo, sabio roble con mirada reflexiva sobre las cosas; Huhu y Hoho, unas moscas molestas, atontadas y cachondas;... Y es que esta gran película, este suspiro para la Disney, tiene de todo: humor (el ratón cubano, por ejemplo), música celta, canciones de Luz Casal (acertada elección) y una alta calidad técnica. Sin olvidar, por supuesto, una perspectiva ante los acontecimientos. "Ideas pertinaces sobre la vida y la moral, la fatalidad y el sentido de nuestros actos", que comenta José-Carlos Mainer en la introducción de la novela, también se desprenden del film. Valores como el compañerismo, el amor, el respeto o la convivencia constituyen el mensaje de El bosque animado, tan básico y manido como olvidado.