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Una lección de dignidad



Inglaterra, 1912. El hijo de una arquetípica familia acomodada londinense es expulsado de
un Colegio donde se prepara el ingreso a la Royal Navy . El dramaturgo, guionista y realizador
norteamericano David Mamet se ha labrado un sólido prestigio. Ahí están los guiones de Los
intocables de Elliot Ness , Vanya en la calle 42 , La cortina de humo y la dirección de una
reciente película que ... El caso Winslow [1999]
EE.UU.  (Winslow Boy)

David Mamet  D. Mamet sobre un relato de Terence Rattigan  Benôit Delhomme  Alaric Jans  Nigel Hawthorne, Jeremy Northam, Rebecca Pidgeon  Sony/TriStar 

Inglaterra, 1912. El hijo de una arquetípica familia acomodada londinense es expulsado de un Colegio donde se prepara el ingreso a la Royal Navy. El dramaturgo, guionista y realizador norteamericano David Mamet se ha labrado un sólido prestigio. Ahí están los guiones de Los intocables de Elliot Ness, Vanya en la calle 42, La cortina de humo y la dirección de una reciente película que recomiendo: La trama (The spanish prisoner). Mamet ha elegido una buena historia y la adapta con inteligencia, buen gusto y el ritmo preciso. Se agradece encontrar películas como ésta, que no tienen prisas para poner al descubierto los caracteres y valores de un grupo familiar sacudido por un suceso doloroso e inesperado. Mamet nos sirve una historia muy rica, densa en conflictos morales, en la que no hay más remedio que apuntar las subtramas (las inquietudes sufragistas de la hija, la vida indolente del hijo mayor en Oxford) para primar el protagonismo de las relaciones familiares. Aplaudo la inteligente huida del drama judicial, que era el camino fácil hacia una película fácil.

Los actores están magníficos. Hay diálogos, gestos y movimientos muy hermosos, filmados con un vigor dramático que huye del exceso melodramático, tan habitual en muchas películas made in USA. Los ambientes, el vestuario y la puesta en escena se ponen al servicio de la historia, sabiendo acelerarla cuando es necesario. Mamet esquiva el preciosismo de tanto cine victoriano con una sobriedad, a veces, un tanto abrupta, en lo que a montaje se refiere.

Hacía tiempo que no veía una planificación tan inteligente de presentación y desenlace. Rebecca Pidgeon compone una delicada interpretación del personaje de la hija sufraguista. Alguno podría protestar por la exasperante frialdad y envaramiento de las relaciones humanas. Basta trabajar unas semanas en Inglaterra para comprobar cómo los británicos blindan sus emociones y sentimientos. Una contención que, vista desde la calidez mediterránea, tiene sus ventajas, pero también enormes inconvenientes.

Alberto Fijo