El enigma del cuervo

| 08/06/2012

Una ficción sobre los últimos días de Edgar Allan Poe. ***

The Raven, 2012 País: EE.UU./Hungría/España Dirección: James McTeigue Guión: Ben Livingston, Hannah Shakespeare Fotografía: Danny Ruhlmann Montaje: Niven Howie Música: Lucas Vidal Intérpretes: John Cusack, Luke Evans, Alice Eve, Brendan Gleeson, Brendan Coyle, Pam Ferris, Oliver Jackson-Cohen 111 m. +16 años (violencia cruda) Distribuidora: Universal Estreno:  9.6.2012

Un poco de Poe, un mucho de Hollywood

El enigma del cuervo nos invita a asistir a los últimos días del célebre escritor Edgar Allan Poe. Aunque no se le debe considerar tan célebre por estos pagos, cuando han cambia­do el título original The Raven, nombre de su poema más famoso, por el de El enigma del cuer­vo, que puede sugerir un thriller a un públi­co menos experto (sic).

Un cartel abre la sesión y nos recuerda/infor­ma que Poe fue encontrado vagando por las calles de Baltimore, murmurando incoheren­cias, el 3 de octubre de 1849. Murió cuatro días más tarde. La película rápidamente mues­tra al escritor sentado en un parque de Bal­timore; en seguida un flashback tabernario recuerda su condición de escritor alcohóli­co y en horas bajas; mientras tanto, la policía descubre el brutal asesinato de una mujer y su hija. El detective Emmett Fields se da cuen­ta de que el crimen tiene las característi­cas de un relato de Edgar Allan Poe, llama al es­critor y lo invita a colaborar en la solución de éste y de otros crímenes de un asesino que pa­rece obsesionado con el talento del poeta.

El enigma del cuervo es un thriller de época, creado a base de juntar elementos dispares que están de moda: la película de época, el moderno serial killer, la fascinación por un es­critor y la utilización de su obra para ambien­tar una serie de asesinatos; elementos arcai­cos y efectos modernos…
Sin hacer demasiado esfuerzo vienen a la men­te decenas de títulos que pueden haber ser­vido de inspiración, desde Descubriendo a Ja­ne Austen a Seven, pasando por Teatro de san­gre, Anonymous y mil más. El resultado final es una obra que rinde homenaje a Edgar Allan Poe, pero en la que éste no figura. El per­sonaje histórico no existe y John Cusack, sin duda bien elegido, es demasiado actor pa­ra interpretar a un personaje que no es Poe.

James McTeigue (V de Vendetta) carga la ma­no en los efectos, en lo evidente, en lo inme­diato y no aprovecha la fuerza que tienen los dos personajes principales y el poder evoca­dor de las situaciones propuestas. El persona­­je no despierta gran interés en el espectador, y eso es malo, y los prodigiosos enigmas pa­re­cen algo rutinario.

Un inocente divertimento, que pudo dar mu­cho más de sí.

Fernando Gil-Delgado


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Category: Críticas

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