Preguntas McEwan
El intruso
[2006]
Reino Unido
(Enduring love)
Roger Michell
Joe Penhall
Haris Zambarloukos
Nic Gaster
Jeremy Sams
Daniel Craig, Rhys Ifans, Samantha Morton, Hellen McCrory
Karma
Roger Michell (Sudáfrica, 1956) trabaja en el medio televisivo y ha dirigido siete largometrajes, siendo los más conocidos Persuasión, Notting Hill y Al límite de la verdad. Ian McEwan es un buen escritor y novelista: Amsterdam, The innocent (adaptada al cine), Atonement, The comfort of stranger (adaptada al cine), Black dogs, The child in the Time...; también ha escrito guiones, como The cement garden... Sus novelas son un poco raras, en el sentido de que plantean temas, a veces grandes temas, y no los resuelven; en ocasiones porque el tema es menor, y la irresolución deja la cosa en el aire y crea perplejidad o misterio. Si se trata de grandes temas, como en Enduring love -Amor perdurable-, base de la película El intruso, simplemente no tiene respuestas, o no quiere darlas o no se atreve. Y en su novela presenta cuestiones -en monólogos del protagonista, que en el guión de la película se han transcrito en diálogos, inventando un matrimonio amigo, y sobremesas con ellos-, realidades como el sentido de la culpa, la responsabilidad por los actos propios realizados. ¿Qué es el amor, y el desamor? El protagonista -magnífico Daniel Craig- es un profesor universitario, quizá de filosofía, quizá de antropología filosófica, o de psicología... al que oímos en unas cuantas clases suyas, lo suficiente para advertir de modo claro que es un materialista radical. Ante un grave suceso del que ha sido protagonista involuntario -que no es del caso descubrir- le tortura la conciencia -cosa desconcertante en un materialista-, su amante ni le ayuda ni le comprende; un desconcertante homosexual, peligroso, le acosa; su amante se muestra más que nunca incomprensiva y egoísta. La película es de gran empaque: Rhys Ifans, inquietante en su papel de perturbado, traslada y aúna lentamente el sentido de culpa pasada del profesor universitario. En fin, la película va con claridad y con la lentitud obligada mostrando hechos, actos; pero los primeros responsables -director, guionista...- no sólo parece que no se han hecho cargo del angustioso vértigo de la novela, sino que han entendido otra cosa. Salvo Daniel Craig. Como ejemplo: ¿cómo se puede decir que Ian McEwan quizá haya querido expresar que la relación homosexual es el amor perdurable? Eso ha afirmado el guionista. El propio McEwan, tras ver la película, se desmarcó de esta interpretación y vino a decir que "mi libro sigue estando ahí, y sigue diciendo lo que dice". De todos modos, película de calidad, realizada con esa discreción y humildad, imprescindibles en un artista, que no hace espectáculo, ni tira cohetes para llamar la atención: sino que subraya con su ritmo y sus imágenes las ideas -bien que mal interpretadas-. Pues es una película de ideas, cruciales. Pedro Antonio Urbina