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La familia, bastante mal, gracias



Remi Bezançon ofrece una película, muy francesa, artificialmente amarga, aunque tenga
algunos aspectos logrados.

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""; //-- ... El primer día del resto de tu vida [2008]
Francia  (Le premier jour du reste de ta vie)

Rémi Bezançon  R. Bezançon  Antoine Monod  Sophie Reine  Sinclair  Jacques Gamblin, Zabou Breitman, Déborah François, Marc-André Grondin, Pio Marmaï, Roger Dumas, Cécile Cassel, Stanley Weber, Sarah Cohen-Hadria, Camille Pazzis  Avalon Productions  114 minutos  Adultos 

Remi Bezançon ofrece una película, muy francesa, artificialmente amarga, aunque tenga algunos aspectos logrados.

 

 

El cine francés lleva a Sartre pegado a los talones, sino no se entiende ese pesimismo existencial, esa especie de claustrofobia vital que ahoga y agota cualquier tipo de trascendencia, esa amargura de fondo que busca el lado más sombrío de la realidad y que comparten –en diferente grado- la mayoría de las películas francesas que hemos visto en un tiempo desde Coco avant Chanel hasta Un cuento de Navidad, Háblame de la lluvia, Espías en la sombra, Conversaciones con mi jardinero o incluso la magnífica La clase. No se trata de que sean malas películas, que la mayoría no lo son, ni que sean excesivamente dramáticas u oscuras: es sencillamente una cierta incapacidad de contar algo más de lo que estrictamente cuentan, de dar algún tipo de salida, de horizonte, de esperanza o, al menos, evolución. Este existencialismo llevado al cine, que también se percibe en muchas coproducciones (leáse los últimos títulos de cine turco), levanta un muro antes incluso de que lleguen los títulos de crédito.

Viene esto a cuento por la segunda película de Remi Bezançon, un claro exponente de que la sombra de Sartre es alargada. El realizador francés debutó como director en 2005 con la película Mi vida en el aire, una comedia que tuvo una más que aceptable taquilla en Francia. Ahora presenta una “comedia” mucho más dramática que recorre cinco momentos de importancia vital para cada uno de los miembros de una familia.

No es difícil colgar medallas a una cinta que han visto más de un millón de franceses y que ganó tres premios César. Una medalla, al vigoroso y original montaje, otra a cada uno de los intérpretes. También destacan un par de escenas muy bien escritas e incluso algunos toques que sorprenden por su eficacia narrativa (es el caso del entorno que rodea al loco flechazo de uno de los hijos). Sin embargo, lastran la película un pesimismo endémico, la artificialidad de varias situaciones (no hay quien se crea la reacción de la madre cuando lee el desgarrador diario de su hija) y el tono llamativamente zafio de algunas de sus líneas de diálogo.

La escritura de Bezançon está excesivamente dirigida a mostrar la cara más amarga de la vida familiar y eso le hace someter al espectador a una acumulación de miserias que, cuando llega el final y una especie de deseo de contrapunto, le pillan muy cansado.

La idea de la película es original y podría haber sido un buen punto de partida para una interesante reflexión sobre la familia. Tal y como está se queda en un retrato un poco grotesco y bastante tristón.

Ana Sánchez de la Nieta

Web oficial de la película


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