Curiosa y amable historia familiar
El secreto de los McCaan
[2003]
EE.UU.
(Secondhand lions)
Tim McCanlies
Tim McCanlies
Jack N. Green
David Moritz
Patrick Doyle
Michael Caine, Robert Duvall, Haley Joel Osment, Kyra Sedgwick
Tripictures
El secreto de los McCaan es una historia deliciosa sobre un par de viejos gruñones, obligados a cargar durante el verano con su sobrino de 12 años, a quien terminan por cobrar un gran cariño. Walter (Haley Joel Osment) es un joven tímido que se ha criado sin padre y sin ver demasiado a su madre. Un buen día se entera de que tiene familia, sus tíos Hub (Robert Duvall) y Garth (Michael Caine), largo tiempo desaparecidos, han vuelto, han comprado un rancho y viven solos con, al parecer, una inmensa fortuna. Para la madre es la ocasión de volver a librarse del chico, y tal vez consigan heredar una fortuna. Al principio ni al sobrino ni a los tíos les gusta la situación. Poco a poco se irán conociendo, se irán apreciando y el verano, que pudo ser un infierno, se convierte en el verano que cada niño querría disfrutar -o haber disfrutado- en su vida, con los tíos que le gustaría tener. La historia encierra un doble misterio, ¿dónde está y de dónde ha salido el tesoro de los viejos? ¿Cuál es la verdad sobre los hermanos Hub y Garth McCaan? Las historias que le cuentan, ¿son ciertas o fantasías? Al final lo sabremos. Tal vez, como dice tío Hub, no importa que sean ciertas para creerlas, hay que creer en ellas porque son hermosas y vale la pena. La historia que ha escrito el director Tim McCanlies recuerda a muchos relatos (El estanque dorado, Big fish), porque contiene elementos que están en la imaginería universal donde hay grandes y chicos, donde un viejo gruñón descubre que tiene un corazoncito, donde hay que contar una historia a un menor. Lo que marca la diferencia es el tono equilibrado y la luminosa interpretación de los veteranos Caine y Duvall, absolutamente convincentes, a los que da réplica el joven Haley Joel Osment. La bondad del mensaje, el espíritu aventurero de antaño, los flash back dignos del Hollywood clásico, y los excelentes títulos de crédito finales completan una cinta más que notable de un director de 50 años, guionista de El gigante de hierro y Smallville.