Músico y mendigo
El solista
[2008]
Reino Unido / Estados Unidos
(The soloist)
Joe Wright
Susannah Grant
Seamus McGarvey
Paul Tothill
Dario Marianelli
Jamie Foxx, Robert Downey Jr., Catherine Keener, Tom Hollander, Lisa Gay Hamilton
Universal
117 minutos
Jóvenes
El concierto de Wright es arriesgado, original y brillantemente interpretado. Pero demasiado distante y frío para conmover al espectador. La historia real en la que se basa esta película está centrada en Nathaniel Ayers, un prodigioso violinista que en su segundo año de conservatorio desarrolló esquizofrenia y acabó viviendo en la calle, en donde fue descubierto por el periodista de Los Angeles Times, Steve López en el año 2005. Impresionado por su talento, López escribió una serie de artículos sobre él que lo sacaron del anonimato.
"Tiene todos los elementos para ser un drama inspirador, todos excepto la inspiración”. Esta frase de uno de los mejores críticos norteamericanos define perfectamente la sensación que me ha dejado la película. Contando con dos grandes actores (Foxx y Downey), una buena guionista (la misma que escribió Erin Brockovich o En sus zapatos), un director que ha hecho buenas adaptaciones literarias (Orgullo y prejuicio y Expiación) y un magnífico compositor (Dario Marianelli) y, además, una buena historia, la película se queda en un arriesgado intento de hacer una obra maestra.
La película tiene valores notables que hacen que sea una obra importante. Jaime Foxx y Robert Downey Jr. están soberbios y dan personalidad propia a sus personajes (hubiese sido fácil que Downney Jr. hubiese vuelto a hacer de Downey Jr. y que Foxx hubiese imitado a Russell Crowe en Una mente maravillosa). Aparte la película tiene una estupenda selección de temas fundamentales de la obra de Beethoven, muy bien registrados por un magnífico tratamiento del sonido realizado por algunos de los mejores especialistas actuales como Craig Berkey (No es país para viejos, El nuevo mundo) o Christopher Scarabosio (Avatar, Pozos de ambición).
Sin embargo, estos buenos mimbres pierden eficacia por la falta de temperatura emocional de la película. Esta frialdad (creo que buscada por el propio director para crear un cierto distanciamiento) resulta muy llamativa en uno de los momentos de clímax. Los dos protagonistas entran en un enorme auditorio para escuchar el ensayo de una orquesta. Es el momento en el que el espectador debe percibir la emoción que Nathaniel siente por la fuerza inspiradora de la música. En ese momento de máximo riesgo el director inserta unos planos de luces de colores sobre fondo negro que encadena durante toda la melodía. Comparando esta planificación visual con escenas similares de pasión por la música en películas como Amadeus o Copying Beethoven, tengo la sensación de que quizá Wright ha confundido distanciamiento objetivo con frialdad emocional. Esta falta de temperatura también se ve en la relación entre los dos protagonistas (aunque creo que en este punto está más justificada al intentar transmitir que la esquizofrenia es una enfermedad que no facilita en absoluto la relación de amistad).
Resulta comprensible que la película no haya funcionado en la taquilla norteamericana (costó 60 y apenas ha recuperado 30), a pesar de tener a dos de los mejores actores del momento. Es una obra valiente y arriesgada, difícil de ver y controvertida. A mi juicio, una película correcta, en el fondo fallida, pero defendible en su original propuesta de hacer algo distinto.
Claudio Sánchez ▲ Los actores y el sonido. ▼ La temperatura. Valoración: 3/5