Más director, menos guionista
El territorio de la bestia
[2007]
Australia
(Rogue)
Greg McLean
G. McLean
Will Gibson
Jason Ballantine
François Tetaz
Radha Mitchell, Michael Vartan, Stephen Curry, John Jarratt, Caroline Brazier, Sam Worthington, Damien Richardson, Robert Taylor, Geoff Morrell, Heather Mitchell
Amazing! Pictures
94 minutos
Jóvenes
Una película que
muestra la evolución positiva de McLean como
director pero también ahonda sus carencias como guionista.
Tras el gran
éxito de taquilla de Wolf Creek, el
director australiano Greg McLean vuelve a los cines con una película 25
veces más cara. De un presupuesto muy reducido de poco más de un millón de
dólares, McLean pasa a manejar con soltura la elevada cifra de 25
millones. Esta inyección monetaria se trasluce en el formato de la película
–rodada en cine- y en la factura general del film, con una especial atención al
tratamiento fotográfico. Así mismo, el guión mantiene una estructura más clásica con
respecto al encorsetado sistema de las producciones americanas y los personajes
reflejan sus clichés de una forma más arquetípica. La mezcla de estas
convenciones da como resultado un film
de terror sin sorpresa, lento y falto de emoción y de sangre. Si con Wolf Creek la sangre era la protagonista
indiscutible de la trama, en su segundo largometraje prefiere centrarse en las
tensiones entre los personajes y los juegos con lo oculto. El obstáculo
fundamental con el que se encuentra es que cuando decide mostrar el objeto de
temor todo se vuelve burdo, obvio, aburrido e inverosímil. A esto se añade el énfasis de McLean por mostrar la
belleza de su país natal. Los travellings por el río, los grandes planos
generales constatan la espectacularidad del paisaje pero se asemejan más a un
documental de National Geographic que a una película de género. El territorio de la
bestia (Rogue) muestra la evolución positiva de McLean como director
pero también ahonda sus carencias como guionista. Ni su protagonista reportero
de viaje, ni la intrépida guía tienen profundidad. Todo es plano, carente de
emoción y el final es tan increíble que parece más próximo a la ciencia ficción
que al terror.