Bourne en Irak
Green zone: Distrito protegido
[2010]
Estados Unidos / Reino Unido / Francia
(Green zone)
Paul Greengrass
Brian Helgeland
Barry Ackroyd
Christopher Rouse
John Powell
Matt Damon, Greg Kinnear, Amy Ryan, Brendan Gleeson, Jason Isaacs, Khalid Abdalla
Universal
115 minutos
Jóvenes
Después de los dos "Bourne" (2004 y 2007), Paul Greengrass se lleva a Matt Damon a Bagdad en una cinta de acción con entramado polÃtico. El realizador inglés Paul Greengrass demosÂÂtró con El mito/El ultimátum de BourÂne, segunda y tercera entrega de la saga, que con un thriller se podÃa no sólo entreteÂner al público, sino dar lecciones de buen ciÂne, y con estas lecciones convencer a la crÃÂtica... e influir en otros realizadores. El ciÂne actual de acción rueda poniendo un ojo en la saga Bourne, cuando no son los dos, como ocurrió en el último episodio de otra gran saga, la de James Bond. Por eso habÃa gran expectación por comproÂbar qué iba a hacer Greengrass en su nueÂva pelÃcula con su amigo Matt Damon. Y lo que ha hecho es una buena pelÃcula de acción que, con un poco más de desarrollo de la historia, habrÃa sido una estupenda cinta bélico-polÃtica que engancharÃa con el priÂmer cine que hizo el propio Greengrass. Basándose en el libro Imperial life in the EmeÂrald City: Inside Iraq's Green Zone, de RaÂÂjiv Chandrasekaran, analista polÃtico y coÂrresponsal del Washington Post en BagÂdad, Greengrass cuenta la misión de un subÂteniente americano que trata de encontrar las armas de destrucción masiva que han originado la guerra con Irak. Antes de deÂdicarse al cine Greengrass trabajó como reÂportero de guerra, y ese interés periodÃstiÂco se percibe en alguno de sus trabajos, desÂde United 93 hasta Bloody Sunday pasanÂdo por Omagh, que escribió. Como en estos dos últimos tÃtulos, el reaÂÂliÂzador británico se mueve con soltura en un terreno cercano al cine de denuncia. La traÂma, en este sentido, es interesante y funÂciona muy bien gracias a las magnÃficas inÂterpretaciones de Greg Kinnear y Amy Ryan, y al nivel de la realización con ese aire de verismo cuasi documental que tan bien maneja Greengrass. El problema es que el realizador, consciente de que se ha heÂcho famoso por Bourne y no por lo anterior, reduce mucho esta parte de la historia paÂra sacar al artista de la acción que lleva denÂtro y rodar con mano maestra el guión adapÂtado de Brian Helgeland (Mystic River, El fuego de la venganza, Asalto al tren PelÂham 123; tiene pendiente de estreno las ya roÂdadas Robin Hood de Scott y Salt de Noyce). Éste es el motivo de que la mayor parte del metraje se lo lleven las persecuciones, peÂleas y batallas de Bourne, perdón, Roy MiÂlear, en Irak. Como ocurrÃa en Bourne, esÂtas escenas están magnÃficamente rodadas. La novedad ahora es que se añade mucha más cámara en mano, gafas de visión nocÂturna y otros efectos del cine bélico actual. El resultado de tanta batalla a media luz y en continuo movimiento es que el especÂtador menos aficionado puede saturarse. Lo dicho, con un poco menos de acción y alÂgo más de desarrollo de personajes estaÂrÃaÂmos ante una cinta sobresaliente. Ana Sánchez de la Nieta â–² Las escenas de acción. â–¼ Que no se desarrolle más la trama polÃtica. Valoración: 3/5