La sombra de 300 es alargada
Immortals
[2011]
EE.UU.
Tarsem Singh
Charley y Vlas Parlapanides
Brendan Galvin
Wyatt Jones, Stuart Levy, David Rosenbloom
Trevor Morris
Henry Cavill, Mickey Rourke, Freida Pinto, Luke Evans, Kellan Lutz, Isabel Lucas, John Hurt, Stephen Dorff, Daniel Sharman
Universal
110 minutos
Mayores de 18 años
El director de La celda vuelve al cine de gran presupuesto con una historia correcta, algo insulsa e hiperviolenta, pero de una belleza plástica sublime. Tras la soporífera y anodina Furia de titanes, el estreno de Immortals no parecía augurar nada bueno. En un intento por revitalizar la taquilla y repetir éxitos precedentes, los productores que apadrinaron 300 -Mark Canton y Gianni Nunnari- han orquestado un nuevo producto de diseño que reincide en muchos de los elementos del blockbuster protagonizado por Gerard Butler. Para otorgar a Immortals de una puesta en escena original, impactante, siniestra y hermosa, la dirección del largometraje le fue concedida al director Tarsem Singh. Conocido principalmente por la atractiva composición de imagen que pergeñó para La celda, el realizador indio volvió a incidir en su construcción de mundos oníricos originales en The fall: El sueño de Alexandria -un relato fascinante y profundamente hermoso. Más próxima a su opera prima que a este último film, Immortals aúna la espectacularidad de 300, altas dosis de violencia y hemoglobina, y un buen número de jóvenes esculpidos con cincel. Torsos desnudos, mujeres espectaculares y batallas épicas son los ingredientes de un film de acción que sin llegar a ser aburrido, tampoco consigue conectar con el espectador. Técnicamente la película es impecable, el diseño de producción, la fotografía, la dirección de arte, el vestuario de Eiko Ishioka -responsable del estilismo de Drácula- convierten cada fotograma en un pequeño tesoro, en un cuadro oscuro y preciosista en la línea de la obra del pintor italiano Caravaggio -siguiendo el deseo expreso de Singh. Sin embargo, la narración carece de carisma, los actores mantienen la compostura -mención especial merece Mickey Rourke, quien disfruta sobremanera su papel de sádico déspota-, la historia mantiene el ritmo, pero los personajes protagonistas no destilan el magnetismo que requiere un relato de estas características. Immortals regala momentos de una brillante visual sublime con batallas como la de los dioses y los titanes -donde Tarsem Singh juega con los ralentizados y los planos congelados para resaltar las partes cruciales de la contienda- o con sugerentes transiciones entre secuencias. No obstante, la presencia del nuevo Superman -Henry Cavill-, la belleza de Freida Pinto o Luke Evans, y la violencia exacerbada, no logran hacer de Immortals un film sólido. Entretenida, interesante, sugerente, la película tiene el mismo problema que la mayoría de las producciones de gran presupuesto de Hollywood: mucha acción, una historia poco desarrollada y la reciente y fútil obstinación de imponer una estereoscopía que oscurece más de por sí una fotografía premeditadamente sombría. Si el guión de Charley y Vlas Parlapanides hubiera incidido más en el desarrollo de personajes y de conflictos, la última propuesta de Tarsem Singh podría haberse convertido en un film sobresaliente. Laura Montero Plata ▲ La extraordinaria propuesta visual de Tarsem Singh.
▼ La estereoscopía.