Como el ratón y el gato
Kitchen stories
[2005]
Noruega / Suecia
(Salmer fra kjøkkenet)
Bent Hamer
B. Hamer, Jörgen Bergmark
Philip Øgaard
Pål Gengenbach
Hans Mathisen
Joachim Calmeyer, Tomas Norström, Reine Brynolfsson, Bjørn Floberg, Sverre Anker Ousdal, Leif Andrée
Pirámide
Suecia, 1944. Las últimas investigaciones han demostrado que una ama de casa recorre al año, en sus quehaceres domésticos, una distancia equivalente a la que media entre Estocolmo y El Congo. Con el fin de aliviar estas fatigas, el Instituto de Investigaciones del Hogar (HFI) trabaja para concebir la cocina del futuro. Estos científicos decidirán, alentados por los primeros éxitos, ampliar su campo de estudios: los hombres solteros de las zonas rurales noruegas constituirán durante los años cincuenta el objeto de sus experimentos. El carácter aséptico de la experiencia quedará definido por una sola norma: el observador montará guardia en la cocina del sujeto, y no podrá relacionarse con él ni interferir en sus actividades. A partir de este planteamiento, el noruego Bent Hamer propone una película que es, a su manera, varias películas. Por un lado, se trata de una reflexión profunda e irónica sobre los límites de la ciencia: ¿es posible contemplar a las personas bajo el mismo enfoque positivista que nos ha llevado a comprender el funcionamiento del Universo? El director se toma su tiempo para responder a este interrogante, dejando que las acciones hablen por sí mismas e invitando a la meditación. A su vez, plantea diversas cuestiones que revelan nuevamente la certera mirada que poseen los nórdicos en relación a los problemas del conocimiento: el hecho de mirar, en sus múltiples dimensiones, y cómo ese acto constituye -a pesar su naturaleza silenciosa- un acto desesperado de comunicación. Pero, por encima de todo, Kitchen stories es una fábula -en clave de comedia; a ratos ácida, a ratos tierna– sobre la amistad. Folke e Isak, observador y observado, aprenderán a convivir bajo las más penosas circunstancias: su nueva vida en común tomará inicialmente la forma de una guerra de guerrillas, sazonada por las diferencias culturales entre suecos y noruegos, y evolucionará hasta transformarse en una correspondencia, tan encubierta como necesaria, entre dos soledades que deben compartir un mismo lugar en el mundo. Este acontecimiento afectará de forma desigual a los miembros de su entorno -la pequeña comunidad rural de Landstad-, poniendo así de manifiesto el carácter singular e impredecible de los seres humanos, aun cuando alguien se empeña en reducirlos a cobayas de laboratorio. Acostumbrados a los usos del fenecido Movimiento Dogma, esta cinta supondrá un soplo de aire fresco en nuestra percepción de las filmografías del norte de Europa. Los decorados, la música -un buen par de éxitos folk que tararearemos durante mucho tiempo-, un guión inteligente y unas actuaciones de sorprendente contención constituyen, en principio, buena parte de sus encantos. Pero, si se quiere ir más allá, será necesario reconocer que la principal virtud de Kitchen stories reside en proporcionar diversión -que no entretenimiento- a una inmensa minoría de espectadores que acude a la sala en busca de alimento para sus neuronas. Cine para pensar y ser pensado; no apto para pragmáticos.