Balzac según Rivette
La duquesa de Langeais
[2007]
Francia / Italia
(Ne touchez pas la hache)
Jacques Rivette
J. Rivette, Pascal Bonitzer, Christine Laurent
William Lubtchansky
Nicole Lubtchansky
Pierre Allio
Jeanne Balibar, Guillaume Depardieu, Michel Piccoli, Bulle Ogier, Anne Cantineau, Mathias Jung, Julie Judd, Marc Barbé
Baditri
137 minutos
Adultos
El anciano
Rivette adapta una novela de Balzac y logra una hermosa, pulcra,
inteligente... y aburrida película.
1825, el
general Armand de Montriveau forma parte del ejército expedicionario francés
(los 100.000 hijos de San Luis) enviado a España para restablecer los poderes
de Fernando VII. En Mallorca, durante la misa que se celebra en un monasterio
de Carmelitas, descubre que la hermana Teresa, es la mujer que amó, perdió y
lleva años buscando. La
historia comenzó cinco años antes, en París, durante la Restauración. Nada
más conocerla, el general se enamoró locamente de Antoinette de Navarreins,
coqueta parisina, reina de la moda y esposa del duque de Langeais. La duquesa
se divierte seduciendo al general de moda, a la vez que le mantiene a
distancia. Pero cuando éste comprende que la duquesa no aceptará el papel de
amante, decide ignorarla y vengarse. Jacques
Rivette, 80 años, superviviente de la Nouvelle Vague
nos presenta un filme hermoso, pulcro, inteligente, interesante, pero que
desgraciadamente también resulta aburrido. En parte por su inconformismo y su
personal estilo, nada comercial. En 1991 ya adaptó libremente la novela de
Balzac La belle noiseuse; en esta
nueva empresa ha decidido ser fiel al texto original, tan fiel que los
diálogos, las frases que dice el narrador, y hasta los propios textos
intercalados con los que la acción avanza, o retrocede, contienen las palabras
de La Comedia Humana. El
resultado es la historia de amor más austera y menos "romántica" que se haya
podido ver en pantalla, a años luz de la versión de esta novela que Jacques de
Baroncelli realizó en 1942, convencional pero eficaz. Rivette
convierte al espectador en un simple observador distante, que puede dedicar su
interés y su atención a apreciar la belleza formal de la puesta en escena,
realmente prodigiosa, y llena de implicaciones. Las
escenas son cuadros finamente cincelados, carentes de artificio, que casi
reflejan la sociedad de principios del siglo XIX, tanto se han cuidado los
detalles, incluidas la iluminación y el sonido; el espectador no puede evitar
las preguntas sobre aquella sociedad, sus bailes, la posición de la mujer...
Pero el romance, con los diálogos de Balzac, avanza inexorable hacia su destino
fatal sin que sus protagonistas, marionetas del destino, puedan hacer algo al
respecto. Depardieu y Jeanne Balibar hacen un trabajo extraordinario y, dentro
del amaneramiento a que les obliga el texto y director, logran humanizar a sus
personajes. Trabajo experimental, en suma, no destinado al gran
público, pero interesará a todos los que disfrutan con la estética de época y a
los seguidores de la obra de Rivette.