Remakeando
La semana que viene (sin falta)
[2006]
España
Josetxo San Mateo
Javier Muñoz, Salvador Madrid, basado en el guión "Ma petite entreprise", de Pierre Jolivet y Simon Michaël
Tote Trenas
Pepe Salcedo
Antonio Meliveo
Imanol Arias, Charlie Levy Leroy, Roberto San Martín, Rosario Pardo
DeAPlaneta
Mi pequeña empresa es el título del guión francés (y de la subsiguiente película también francesa) que ha dado lugar a un guión español, el cual sitúa la pequeña empresa -un taller de tuning- en un barrio de Madrid. Y, ciertamente, la empresa es pequeña, muy de barrio... y el grupo de trabajadores y de amigos que la conforman crean también como una pequeña familia, además de la propiamente tal (muy magullada, por cierto). La película no tiene pretensiones de gran cine, por tanto; se trata de una comedia, y con mono azul... Teo (Imanol Arias) es el dueño -cargado de trabajo y de deudas-, que se ve obligado a decir a los clientes y a los acreedores: la semana que viene, sin falta. Hay un gestor administrativo, muy cómico y caradura, argentino (Charlie Levy Leroy), que embrolla la ya inextricable maraña de la vida de Teo. El que ahora está emparejado con la mujer de Teo, un amigo gracioso y simpático, desinhibido, y cubano (Roberto San Martín). Y la patéticamente cómica oficinista enamorada (Rosario Pardo), y todos los demás. Con toda esta gente y su problemática, la película se apoya mucho en diálogos rápidos de humor y en situaciones urgentes y cómicas. Situaciones urgentes -nada cómicas- son también las excesivas y despatarradas escenitas no de sofá ni de cama, sino de capó de coche. Pues sí, salvo el despatarre ruidoso, la película es graciosa, amena, humana..., contada con sencillez y claridad. Es cierto que el guión complica no sólo los problemas de Ma petite entreprise, sino que las pretendidas soluciones emprendidas por el colectivo-tuning son un callejón sin salida, o llevan a la cárcel. Eso el guión lo deja un poco/mucho en el aire..., con lo que el necesario y obligado y esperado final feliz queda un poco falsito. Un acto criminal no se puede camuflar, y menos con un ¡hale, hale! jacarandoso y más inútil que un colador sin agujeros. Hay que pensar bien todos los extremos del guión antes de echarse a rodar. Digo yo. La música sí que es jacarandosa. Y la fotografía, buena. Debe ser un lapsus de Imanol Arias; siento corregirle, aunque es poca cosa: Ma petite entreprise (1999) no la dirigió Bertrand Tavernier, sino uno de sus dos guionistas: Pierre Jolivet. De nada. Por otro lado, habiendo película francesa, ¿a qué se debe que los guionistas españoles digan que solamente se apoyaron en el guión francés?